Vítor Bento

El economista reflexivo

Le gusta estar donde se siente útil y parece que sus conocimientos lo serán para reestructurar Novo Banco, la entidad escindida de BES que Vítor Bento dirigirá

Caricatura de Vítor Bento, presidente de Novo Banco.
Caricatura de Vítor Bento, presidente de Novo Banco.

Acostumbrado a ganarse las cosas por méritos propios y reacio a conseguirlas sin esfuerzo, Vítor Augusto Brinquete Bento (Estremoz, Portugal, 1954) está habituado al trabajo duro. Desde su juventud, este economista portugués se ha esforzado para mejorar en el terreno profesional y, aunque él siempre piensa en seguir avanzando, ya ha logrado gran parte de su meta. Goza de un gran crédito en su país y estuvo a punto de convertirse en ministro de Finanzas. Ahora, con sus conocimientos y su experiencia, tendrá que hacer frente a un nuevo reto: la presidencia de Novo Banco, la entidad escindida de Banco Espítito Santo (BES) con los activos sanos.

Ese no era hasta hace poco el destino de Bento, que fue nombrado el mes pasado consejero delegado de BES en sustitución de Ricardo Espítito Santo Salgado, patriarca de la familia fundadora y presidente del grupo durante más de 20 años. La llegada del respetado economista al cargo, que se vio acelerada por las presiones del Banco de Portugal, tenía que ser confirmada el 31 de julio durante la junta de accionistas de la entidad financiera, pero la reunión nunca llegó a celebrarse. Las maltrechas cuentas del banco luso aceleraron un proceso que desembocó en el rescate anunciado la semana pasada y que ha convertido a Vítor Bento en presidente de una institución nacionalizada.

Esta nueva responsabilidad supondrá su vuelta a la banca, sector al que no se ha dedicado como economista, pero que sí conoce desde detrás del mostrador. Fue así, por un trabajo en una sucursal, como a sus 17 años y procedente de una familia humilde llegó a Lisboa para empezar a formarse en Economía. Su actividad en el banco de día le permitía costearse sus estudios, a los que dedicaba las noches.

Los sacrificios tuvieron su recompensa. Por concurso público, como le suele gustar recalcar a Bento en las entrevistas, consiguió acceder al Banco de Portugal. Allí empezó en el gabinete de estudios y llegó a ser director del departamento internacional a principios de los noventa.

A lo largo de su carrera, también ha desempeñado otros cargos en el ámbito público como el de director general del Tesoro luso. En el área privada, ha formado parte del consejo de administración de Galp y en los últimos años ha presidido el de SIBS (empresa dedicada a la gestión de pagos electrónicos).

Convencido de que todas sus responsabilidades se las ha ganado a pulso, el presidente de Novo Banco confesaba en una entrevista en 2008 que se considera moderadamente ambicioso en lo referente a su realización profesional. Sin embargo, Bento rechazó dirigir el ministerio de Finanzas de su país.

El presidente de Novo Banco se confiesa moderadamente ambicioso en lo referente a su realización profesional

Decía que no le gusta estar donde no se siente útil, y parece que no veía su encaje en el cargo. Echando mano de su capacidad para ser realista y ver las cosas en frío, el economista llegó a la conclusión de que la política no está hecha para los técnicos y decidió dejar pasar aquella oportunidad. Sin embargo, en esta ocasión sí ha aceptado el reto de presidir Novo Banco, una decisión en la que ha confesado públicamente que pesó la insistencia de algunas personas y el sentimiento de encontrarse ante lo que llamó “un deber casi patriótico”. Cabe destacar que su nombramiento como líder de BES se debió a que era el único candidato que reunió el consenso de la familia Espírito Santo.

En el aspecto físico, Vítor Bento se caracteriza por su severa alopecia, fruto de un problema en el sistema inmunitario que le hizo perder rápidamente el cabello hace unos años. Gracias a su fuerte carácter afrontó el problema con naturalidad y no dejó que el cambio en su imagen le afectara.

En lo personal, los que conocen al recién nombrado presidente de Novo Banco lo consideran como alguien calmado y paciente. También hay quienes destacan de él su honestidad e integridad, así como su simpatía. Casado y con una hija, en su currículum destaca un título poco frecuente entre sus colegas. Y es que Vítor Bento cuenta con un máster en Filosofía que parece ir muy acorde con su forma de ser. En alguna ocasión ha asegurado que intentó encontrar a través de esta vía las respuestas que no hallaba en la economía. Puede que no las encontrara, pero Bento asegura que los conceptos que aprendió le ayudaron a entender mejor el mundo.

Amante de la reflexión y el análisis, suele transmitir sus ideas –sobre el mundo económico– a través de artículos de opinión y de sus libros (ya cuenta con cinco títulos publicados). Sus actitudes también encajan a la perfección en la docencia, a la que se dedica como profesor colaborador en la Universidad de Lisboa y a la que, si las circunstancias hubieran sido otras, se habría dedicado por completo.

A sus 60 años, este reputado profesional portugués se enfrenta a uno de los mayores retos de su carrera en la dirección de Novo Banco. Bento explicaba recientemente a través de un comunicado que la entidad es más fuerte y segura que antes y que reúne todas las características para convertirse en una de las principales instituciones financieras. Pero para llegar a eso, el directivo sabe que queda un largo camino que pasa por tomar lo que él mismo llamó “acciones decisivas” para sanear la entidad, ya liberada de activos tóxicos pero no por ello exenta de problemas.

Su empeño por hacer bien todo lo que se propone y por ganarse los méritos a base de trabajo apunta a que Bento se dejará la piel en esta complicada tarea, consciente –como ya ha afirmado él mismo– de que no puede hacer milagros.