En siete comunidades autónomas ya se edifican más viviendas ahora que hace un año

La construcción de casas vuelve a repuntar ocho años después

El aumento de la producción se une a la mejora de las ventas y el menor ajuste de los precios

La edificación se ve favorecida por la suave apertura del crédito

Vuelven las grúas. Después del aumento que empiezan a experimentar las ventas de viviendas en numerosos lugares del país y el tímido retorno de los precios a tasas positivas allí donde hay más demanda, era solo cuestión de tiempo que la construcción saliera de un letargo que dura ya ocho años. Se trata de la crisis más profunda y prolongada que ha vivido el sector en la historia reciente.

El Ministerio de Fomento acaba de publicar que los visados solicitados para edificar viviendas sumaron en los cinco primeros meses del año un total de 14.944 casas, lo que representa todavía un descenso del 3,1% sobre idéntico periodo del año anterior. Se trata de una contracción a nivel agregado, pero mucho más suave que la registrada solo un mes antes, cuando la reducción fue del 8,8% anual.

Además, incluso en aquellos territorios donde todavía la actividad constructora no da muestras de poder remontar las bajas cifras del año pasado, se puede comprobar cómo durante abril y mayo, meses del segundo trimestre, han tenido un comportamiento más favorable. Solo en mayo se contabilizaron 3.264 permisos para edificar casas, lo que representa un 9,4% más que 30 días antes. Son pequeños avances para mitigar una situación deprimida hasta límites nunca sospechados.

Valga como ejemplo para entender la magnitud del ajuste que ha vivido el sector, recordar que en todo el año pasado apenas se edificaron 34.288 viviendas, una cifra que equivale al 4% (sí solo un dígito) de todo lo construido en 2006, el año en el que se batieron todos los récords (la edificación alcanzó la friolera de 865.561 casas).

Por lo tanto, esos casi 15.000 visados registrados hasta el pasado mes de mayo hacen presagiar que este año, por poco que mejore la situación en lo que resta de ejercicio, a finales de diciembre habrá más producción de vivienda que en 2013. Sobre todo porque ya hay siete comunidades autónomas donde de enero a mayo se iniciaron más casas que en el mismo periodo del año pasado. Se trata de Asturias (+35,8%), Castilla-La Mancha (+10,3%), Castilla y León (+12,6%), Cataluña (+9,6%), Comunidad Valenciana (+14,8%), Galicia (+31,6%) y Madrid (+17,1%).

Absorción del stock

Son algunos de los mercados más importantes para el sector inmobiliario, ya que por ejemplo, las ventas de Madrid, Cataluña, Valencia y Andalucía suelen representar más del 60% del total. Por eso, que la producción de casas se inicie en dichas regiones, a excepción de la andaluza (donde todavía desciende a tasas del 24,9%), tiene toda la lógica.

Allí donde más se vende y más se está absorbiendo el stock (en el centro de la península y todo el arco mediterráneo fundamentalmente), debe ser donde la oferta eche de nuevo a andar, si no se quieren cometer los excesos del pasado. Todavía está en la memoria colectiva de los promotores la locura de hace ocho años y en la de los ciudadanos los auténticos enjambres de grúas que podían verse a lo largo de demasiados kilómetros seguidos.

“Eso no se puede repetir y no creemos que vaya a repetirse porque además de que la demanda ya no volverá a los niveles del boom, la banca no volverá a prestar con tanta alegría ni a promotores ni a particulares”, aseguran desde una inmobiliaria especializada en el segmento de residencias de vacaciones.

De hecho, este retorno de las grúas a los lugares donde la demanda está dispuesta a comprar a precios razonables está también estrechamente vinculado a la reapertura del grifo de la financiación. Fuentes del sector bancario admiten que han vuelto a conceder créditos a empresas de la construcción con proyectos solventes “allí donde tenga sentido volver a edificar vivienda”.

Y, como era lógico, este incremento de la actividad ya se ha traducido en las cifras macroeconómicas conocidas la pasada semana. Primero fue el Banco de España, quien en su último informe de conyuntura al estimar que el crecimiento económico se habría acelerado hasta el 0,5% en el segundo trimestre de este año, resaltó que la inversión residencial había suavizado su perfil contractivo de abril a junio.

Calculó que habría experimentado un retroceso intertrimestral del 0,8% esos tres meses (tasa similar a la del periodo enero-marzo) “en un contexto en el que los principales indicadores del mercado inmobiliario comenzaron a evidenciar una significativa moderación en el ajuste del sector”. En esta línea, el supervisor destacó que el “número de visados de obra nueva abandonó la senda descendente, oscilando en los últimos meses en valores ligeramente superiores a su mínimo histórico”. Y unos días después, el INE publicó que el PIB avanzó un 0,6%, impulsado sobre todo por el consumo privado y la inversión empresarial, entre la que se incluye esta incipiente mejora de la construcción.

Auge de la edificación ad hoc para los extranjeros

Como el turismo, la construcción comienza a ver el potencial que tiene el comprador extranjero de vivienda, sobre todo aquél procedente de determinados países y con un elevado poder adquisitivo, mientras se consolida la recuperación de la demanda nacional.

Según un estudio elaborado por el Instituto Valenciano de la Edificación (IVE), el valor de las casas compradas por extranjeros en España durante 2013 alcanzó los 6.700 millones de euros, cifra nada despreciable, ya que representa el 17,8% del total. Así, mientras el promedio actual apunta que los extranjeros compran una de cada cinco viviendas de todas las que se venden en España, hay áreas donde esa proporción se eleva por encima del 30%, como la Comunidad Valenciana. El citado estudio del IVE ha calculado el gasto inducido que revierte en la economía por el uso que hacen los no residentes de esas casas. Si de trata de una vivienda de vacaciones, se estima que se produce un gasto anual medio de 8.380 euros. Y por cada casa usada como residencia habitual por ciudadanos extranjeros por motivos de ocio o jubilación se produce un gasto anual medio de 21.344 euros. Dicen los expertos que la mayor parte de ese gasto tiene efectos sobre el sector servicios, pero beneficia también a la industria, el sector energético, la construcción y la agricultura.

De ahí que ya estén surgiendo iniciativas para construir casas en la costa española ad hoc para extranjeros, respetando sus gustos y costumbres.