Editorial

Los efectos colaterales del caso Gowex

El caso Gowex ha pasado en tan solo unos días de constituir una inquietante amenaza a convertirse en un verdadero huracán. Lo que comenzó presentándose como un presunto caso de abuso de mercado –a raíz de un demoledor informe de la casa de análisis Gotham City sobre el estado de las cuentas de la compañía española– ha terminado revelándose como un escandaloso fraude financiero, cuyas consecuencias colaterales aún no son fáciles de calibrar. La confesión y dimisión de Jenaro García, fundador y consejero delegado de Gowex, no solo ha confirmado la flagrante falsedad del estado contable de la compañía y su propia responsabilidad en los hechos, sino que ha abierto otros interrogantes, entre ellos, el efecto que el caso pueda tener sobre la reputación y el futuro del Mercado Alternativo Bursátil (MAB). No en vano una de las primeras reacciones al escándalo ha sido la decisión de cuatro empresas –Carbures, Ebioss, Eurona e Ibercom– de acelerar su salida del MAB para pasar al mercado abierto, impulsadas por la enorme desconfianza generada en los últimos días. En menos de una semana, las acciones de Eurona se han derrumbado alrededor de un 38% y las de Ebioss, un 35%, mientras que Carbures e Ibercom han caído un 25% en cinco jornadas cada una de ellas.

La decisión de abandonar el MAB en estos momentos puede resultar comprensible, pero no constituye una buena noticia. El escándalo y hundimiento de Gowex –que ha solicitado concurso voluntario– debe ser aclarado con celeridad, sus responsabilidades rigurosamente depuradas y los intereses de sus acreedores y empleados reivindicados y defendidos. Pero la sombra de este escándalo va más allá de la propia compañía y de sus damnificados directos y puede dañar gravemente no solo la imagen del MAB, sino la del propio mercado español como entorno seguro para la inversión. Para evitar que ello suceda es fundamental abordar esta crisis bajo dos grandes premisas. La primera pasa por recordar que los fraudes contables constituyen casos aislados y, como tales, no resultan privativos de ningún mercado. Ejemplos como el de Enron o Worldcom permiten acreditarlo suficientemente. La segunda exige analizar con extremo rigor qué errores de control han hecho posible la pujante prosperidad de la ficción contable de Gowex en el mercado alternativo durante los últimos años y adoptar, en su caso, las medidas necesarias para minimizar el riesgo de que en el futuro surjan casos semejantes. El MAB nació como una fórmula para que las pequeñas empresas en expansión pudiesen acceder a fuentes de financiación. De la transparencia y firmeza con que se aborde esta crisis dependerá no sólo el futuro de este mercado, sino también la confianza y reputación de España como destino de inversión.