Editorial

Invertir en tecnología para el futuro

El último informe de Ametic sobre la inversión en el sector de nuevas tecnologías (TI) en España arroja resultados descorazonadores. La patronal sectorial de las TI concluye en el estudio que el gasto en tecnologías de la información en nuestro país retrocedió el año pasado hasta niveles equivalentes a los registrados en 2005 y, en el caso del hardware, hasta niveles de 1997. Esta tendencia decreciente en el mercado de las TI se extiende ya a los últimos tres años y constituye una realidad que, a la vista de la actual coyuntura económica, no parece fácil de revertir a corto plazo.

Desde la patronal, se explica la situación por varios factores. En primer lugar, por las severas políticas de austeridad aplicadas tanto por el sector público como por el privado a lo largo de los últimos ejercicios. La crisis, primero, y los correctivos para salir de ella, después, han llevado a España a una suerte de túnel de desinversión tecnológica cuya consecuencia más inmediata ha sido un importante envejecimiento del parque tecnológico instalado. El problema es especialmente grave en las pequeñas empresas, que han sufrido con excepcional dureza los rigores de la recesión y se han visto obligadas a recortar gastos hasta límites insospechados.

Desde la patronal se adelanta que la recuperación económica tardará en trasladar sus efectos al sector, dado que como primer paso es necesario esperar a que la mejora de la actividad se afiance en el resto de los sectores productivos, que constituyen los clientes inmediatos de este mercado. A ello hay que unir la ausencia de grandes proyectos de inversión pública capaces de generar tracción en el sector. Los empresarios recuerdan que esta situación contrasta con el discurso que transmiten las Administraciones, en el que se alude a las nuevas tecnologías como uno de los pilares de la recuperación.

Sin duda el enorme potencial de las TI para ayudar a elevar la competitividad y productividad empresarial en España es una realidad indiscutible en un mundo cada vez más globalizado e interconectado. En ese sentido, una economía con un parque tecnológico desactualizado arrastra consigo un severo lastre que puede incidir de forma significativa en el ritmo de recuperación de la actividad. Pese a ello, las restricciones de gasto que sigue soportando el sector público hacen improbable que asistamos de momento a proyectos de inversión tecnológica de magnitud similar a los del pasado, aunque ello no impide que se puedan adoptar medidas que incentiven la renovación del parque en las empresas. La mejor de todas ellas, sin embargo, es el aceleramiento de la propia recuperación económica, un objetivo en el que tanto el sector público como el privado están igualmente interesados y en el que de