La reforma tributaria que viene

La rebaja fiscal de Montoro se queda a medias sin las comunidades

Las rentas bajas no lograrán la reducción prometida por Hacienda si sus comunidades no replican el IRPF estal

A partir de 35.000 euros, los contribuyentes salen ganando si las autonomías no modifican el impuesto

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El Ministerio de Hacienda incluyó en la presentación de la reforma fiscal ejemplos concretos de su efecto sobre los contribuyentes. Así, se detalló que un declarante sin hijos que gane un sueldo bruto de 25.000 euros pagará 3.693 euros por el IRPF en 2015, frente a los 4.024 euros que abona actualmente. Un ahorro de 331 euros. Sin embargo, los cálculos del Gobierno se hicieron bajo la hipótesis de que las comunidades autónomas, que tienen competencia sobre la mitad del impuesto, replicarían punto por punto la nueva estructura del IRPF ideada por el Gobierno en el tramo estatal.

¿Qué sucedería si las comunidades mantuvieran el IRPF como está ahora? Siguiendo con el ejemplo propuesto por el Gobierno, un contribuyente cuyos ingresos sean de 25.000 euros brutos pagaría por renta 3.824,3 euros el próximo año. Es decir, el ahorro no sería de 331 euros como anunció Hacienda, sino de apenas 199 euros (ver gráfico adjunto).

El anteproyecto presentado por el Ejecutivo solo legisla para rebajar tipos y tramos en la parte estatal. Por ejemplo, el tipo mínimo del IRPF se sitúa hoy en el 24,75%, un porcentaje que es el resultado de aplicar un 12,75% en la parte estatal y un 12% en la parte autonómica. El objetivo de Hacienda es que el tipo mínimo baje al 20% y, para ello, el Gobierno ha fijado un gravamen del 10% en el tramo estatal. Sin embargo, las comunidades ahora deben decidir si rebajan su tarifa inferior del 12% al 10%. Si no siguen la senda del Gobierno central, el tipo mínimo sería del 22% en lugar del 20% deseado por Montoro. Si bien diez comunidades han utilizado su capacidad normativa para modificar tipos y tramos, la mayoría de cambios se han centrado en la parte alta del tributo y para rentas superiores a 60.000 euros. Solo Madrid, Cantabria, La Rioja y Extremadura mantienen un tipo impositivo inferior al 12% en el primer tramo del impuesto.

Las simulaciones reflejan que, si las comunidades no replican en su tramo los cambios anunciados por el Gobierno en el tramo estatal, la rebaja fiscal para las rentas inferiores a 30.000 euros será inferior a la prevista. Sin embargo, a los contribuyentes con sueldos superiores a 35.000 euros anuales les ocurre lo contrario. Es decir, salen ganando si los Gobiernos autonómicos no adecúan su impuesto sobre la renta a la tarifa estatal. Esto es así porque los nuevos tramos de Hacienda no resultan tan beneficiosos para las rentas medias. Por ejemplo, entre 17.707,2 euros y 33.007 euros, la mayoría de comunidades mantienen hoy un tipo del 14%, que sube hasta el 18,5% entre 33.007 euros y 53.407 euros. A partir de ese nivel, se aplica un gravamen del 21,50%. En cambio, la nueva estructura del Estado establece que las rentas entre 20.200 y 34.000 euros aplicarán un tipo del 15,50%, entre 34.000 y 60.000 euros será del 19,50% y por encima de ese umbral, el gravamen alcanzará el 23,50%. Es decir, las rentas medias salen perdiendo en el tramo autonómico si replican el IRPFideado por Hacienda. En la parte estatal no es así porque en 2014 están vigentes los tipos incrementados que aprobó el Gobierno.

A las rentas muy altas, les convendría que sus comunidades aplicaran el mismo IRPF que el Estado si residen en Cataluña o Andalucía, que fijaron tipos impositivos más elevados en la parte superior del impuesto. En Cataluña, el tipo máximo alcanza el 56% frente al 52% general. Y, si no modifican su IRPF, el tipo máximo en 2015 no será del 47% que anunció el Gobierno, sino del 51%.

El problema de las retenciones

El Ministerio de Hacienda confía en que las comunidades adecúen el tramo autonómico del IRPF a la escala estatal. Ello resulta importante para simplificar el tributo y evitar distorsiones. Las retenciones que aplican las empresas sobre las nóminas de sus trabajadores se calculan sin tener en cuenta las modificaciones autonómicas. Es decir, la retención se determina como si las comunidades autónomas tuvieran los mismos tramos y tipos que el Estado.

La legislación autonómica entra en juego solo cuando se presenta la declaración anual. Si la estructura impositiva de las comunidades es muy distinta de la estatal, los contribuyentes verán como su liquidación se aleja de las retenciones sufridas durante el ejercicio. Es cierto que actualmente ello ya sucede, sin embargo, las grandes variaciones autonómicas se han centrado mayoritariamente en contribuyentes que presentan rentas muy elevadas y que representan una minoría.

La voluntad de Hacienda es que las retenciones se acerquen lo máximo posible al resultado de la liquidación del impuesto sobre la renta. Sin embargo, si las comunidades no replican el IRPFestatal y que sirve de referencia para calcular las retenciones, las diferencias entre lo pagado a Hacienda por el trabajador durante el año y el resultado final de la declaración se ampliará. Por otra parte, el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre, explicó ayer en Londres la rebaja fiscal a inversores internacionales y trasladó que los cambios legislativos impulsarán la inversión extranjera.