La banca prepara sus planes Ahorro 5

Los 'nuevos' depósitos tras la reforma fiscal: 3% TAE y ahorros de 150 euros en impuestos

Una sucursal de ING Direct, en Madrid.
Una sucursal de ING Direct, en Madrid.

Los departamentos comerciales del sector bancario han comenzado ya a evaluar el encaje que puede tener el nuevo producto de ahorro anunciado por el Ejecutivo. Tras las primeras pinceladas avanzadas el viernes pasado por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ayer bancos y aseguradoras conocieron con detalle cómo funcionarán los conocidos como planes Ahorro 5, y están trabajando para ajustarlo a su oferta comercial.

La característica principal de esta nueva tipología de producto consiste en sacrificar cinco años de disponibilidad, a cambio de una exención tributaria. El ahorrador podrá invertir hasta 5.000 euros al año, y el rendimiento que obtenga por este producto no tendrá que tributar como rentas del capital en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

La articulación formal de los planes Ahorro 5, como los bautizó Montoro, se realizará bien a través de un seguro de vida indiviudal a largo plazo (SIALP), bien a través de una cuenta individual de ahorro a largo plazo (CIALP). En ambos casos, el grupo financiero que oferzca el producto deberá garantizar al ahorrador el 85% de la inversión al vencimiento. Además, para poder beneficiarse de la exención fiscal el cliente deberá mantener el dinero durante cinco años, sin posiblidad de que haya retiradas parciales.

En cuanto a los destinatarios de este tipo de productos, el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre, explicaba ayer en rueda de prensa que se trataría de “ahorradores de perfil conservador”, pero descartó que los planes Ahorro 5 vayan a competir con los planes de pensiones y otro tipo de productos de ahorro previsión.

La obligación de que el banco o la aseguradora garantice el 85% del capital, implica que el cliente podría llegar a asumir unas pérdidas del 15%, lo cual deja cierto margen de inversión en productos con algo de riesgo.

De acuerdo a los primeros cálculos, las entidades podrían llegar a ofrecer un tipo de interés cercano al 3%. Así, con una inversión máxima de 5.000 euros, el rendimiento anual podría llegar, en el mejor de los casos a 150 euros, y el ahorro fiscal anual dificilmente llegará a 30 euros, 150 euros en un plazo de cinco años.

Luis Saez de Jaúregui, director de particulares y profesionales de AXA España explicaba ayer que en la aseguradora “ya estamos haciendo el boceto de producto y, de hecho, ya tenemos sobre la mesa varias alternativas”.

Este directivo considera que los particulares que pueden estar más interesados en contratar los nuevos planes Ahorro 5 son “clientes con capacidad de ahorro y cuyo intervalo de inversión es un medio plazo”. También asegura que se pueden llegar a convertirse en una importante alternativa a los depósitos.

En cuanto al plazo con el que contarán los grupos financieros para terminar de perfilar productos que encajen en los nuevos cánones fiscales, el anteproyecto de ley fija la fecha del 1 de enero de 2015 como la referencia para poder empezar a comercializar los planes Ahorro 5. Así, bancos y aseguradoras tendrán seis meses para afinar su oferta comercial.

El borrador legislativo también prevé expresamente que cada contribuyente “solo podrá ser titular de forma simultánea de un plan de ahorro a largo plazo” y que al rescatar el producto, a vencimiento, deberá hacerse siempre “en forma de capital”.

Para que haya más competencia en el mercado que se generará alrededor de los planes de Ahorro 5, Hacienda pretende que los particulares que contraten este producto puedan realizar “una movilización íntegra de los derechos económicos”. Así, el cliente podrá buscar mejores rentabilidades en otras entidades, siempre que mantenga el mismo tipo de producto.

Si el particular decide retirar los fondos antes de que se cumplan los cinco años, la entidad financiera deberá aplicar una retención o pago a cuenta del 19% de las rentas satisfechas desde la apertura del plan.

Victoria parcial para las pensiones privadas

M. M. M.

Los planes de pensiones han salido más favorecidos de lo que esperaban las gestoras de la reforma fiscal. Durante los últimos meses, el sector había temido que el Gobierno optara por permitir que nuevos productos compitieran con las pensiones privadas, gracias a la desgravación sobre la base imponible del IRPF, pero al final no ha sido así.

El único cambio destacable para esta tipología de productos es la reducción del tope máximo de aportaciones que se puede realizar, de 10.000 euros anuales en general (y 12.500 euros para mayores de 50 años), bajará ahora a 8.000 euros.

Sin embargo, esta reducción tendrá poco impacto sobre el sector, puesto que las aportaciones medias son mucho más bajas y no llegan, en ningún caso, a 2.000 euros. De hecho, la proporción de partícipes que aportaba entre 8.000 y 10.000 euros al año era inferior al 1% del total.

El gran temor desde las gestoras era que un producto como el finalmente se anunció, el plan Ahorro 5, permitiera también descontar las aportaciones de la base imponible del IRPF. Sin embargo, la configuración actual, con una exención como rentas del capital para los rendimientos generados, siempre que el producto se mantenga cinco años, convierten a estos planes en un producto centrado en el medio plazo, y que difícilmente puede ser un competidor frente a los planes de pensiones.

Un directivo del sector explica que “la verdadera competencia va a estar con los depósitos”, y se muestra confiado en que el buen momento de los mercados y la incipiente recuperación económica permitan que los planes, que llevan tres ejercicios perdiendo partícipes, vuelvan a coger impulso durante el presente ejercicio.