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Doble abdicación

Lo impensable ha ocurrido. España se quedó en el euro, pero salió de la Copa del Mundo en la temprana fase de grupos. La correlación inversa con la economía es sorprendente. El equipo nacional español se ha modernizado con menor rapidez que su política económica en los últimos años.

La salida del torneo de fútbol después de dos derrotas consecutivas en la fase de grupos es ignominiosa –rara vez los vigentes campeones lo hacen tan mal–. El pobre resultado pone fin a una racha de seis años de victorias en las competiciones internacionales.

La edad de oro de España en el fútbol comenzó justo cuando el país estaba sucumbiendo a una prolongada crisis financiera. Cuando el país ganó la Copa del Mundo en 2010, los comentaristas incluso se preguntaban si el éxito en el terreno de juego marcaría un punto de inflexión en la economía. Un estudio de ABN Amro sugirió que la victoria podría impulsar el PIB de los ganadores en un 0,7%. Otros predijeron un gran impulso al turismo. De hecho, ganar no fue suficiente para sacar a España de la recesión de ese año, ni en 2012 cuando ganó la Copa de Europa mientras cundía el Spanic por la Spexit –pánico por la posible salida de España del euro–.

Si el éxito del fútbol no logró la prosperidad, tampoco el reciente rebote económico de España tiene mucho que ver con su declive en el juego. Una mejor explicación sería un simple fracaso a la hora de adaptar la estrategia a los cambios en la dinámica de la competición. La antigua destreza de España estaba muy relacionada con una técnica pionera de pase apodada tiki-taka. Con el tiempo, la competición empezó a conocerla y la ventaja táctica de España fue desapareciendo.

La derrota en Brasil llegó en la víspera de la coronación del nuevo rey Felipe VI. En su primer discurso como monarca, Felipe habló de la necesidad de renovación y cambio. Tanto la monarquía como los equipos de fútbol proyectan gloria nacional. No es de extrañar que se empiece a reclamar una regeneración similar del equipo de fútbol español después de su abdicación de la corona.