Se deja un 0,95%, la peor plaza de Europa

Irak alimenta la corrección de las Bolsas y el Ibex conserva por la mínima los 11.000

Disparos de artillería del Ejército Iraquí.
Disparos de artillería del Ejército Iraquí. REUTERS

La escalada de violencia en Irak, el cuarto mayor exportador de petróleo del mundo, introduce el miedo en el ánimo de los mercados y amenaza con romper el hasta ahora plácido momento en la que estaban las Bolsas. La tensión en aquel país, donde el grupo terrorista del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS, por sus siglas en inglés) ha tomado el control de varias ciudades, llevó la pasada semana al petróleo a su precio más alto en nueve meses y eso ha inquietado a los inversores, que reducen posiciones en Bolsa.Las alarmantes informaciones procedentes de Irak han sido un argumento de peso para que la toma de beneficios continúe en los parqués.

Aunque el precio del barril de Brent frena hoy su subida e incluso baja hasta los 112,92 dólares, la preocupación persiste en los mercados. El Ibex cede un 0,95% hasta los 11.008,2 puntos. Solo seis valores del selectivo se escapan de las pérdidas (Enagas, que avanzó un 1,87%, FCC, Gas Natural, Técnicas Reunidas, OHL y Grifols). El mayor descenso del día ha sido el de Gamesa, que se deja un 2,38%. Los expertos auguraban una corrección bursátil tras las últimas subidas y el argumento para ella están siendo las tensiones geopolíticas en Irak y Ucrania, donde Rusia ha cortado el suministro de gas a su vecino por impago. Jaime Díez, analista de XTB, considera que “el inversor y el gestor han tomado la noticia como una excusa para tomar parte de los beneficios acumulados y aprovechar para rotar parte del dinero hacia activos relacionados con la energía”.

Es incierto el devenir de la situación en Irak. Si el escenario de violencia se descontrola, avisan los expertos, podría subir aún más el precio del petróleo, con los efectos secundarios que esto implicaría en la economía mundial. Por lo pronto, el avance de las milicias radicales del ISIS en el país y la toma de varias ciudades, entre ellas Mosul, la segunda más importante de Irak, o Tal Afar, tomada hoy, han encendido las alarmas sobre la seguridad en el quinto país con más reservas de petróleo del mundo y el cuarto exportador mundial de crudo.

El ISIS se ha hecho fuerte en zonas del norte del país de mayoría suní. Solo el 25% de las exportaciones de petróleo de Irak está en el norte, pero en esta zona se encuentra la refinería de Baiji, la segunda del país y actualmente cercada por el ISIS. Esta planta representa un tercio de la capacidad de refinería de Irak y en los últimos días algunos medios locales llegaron a informar de su toma de control por parte del ISIS, aunque el Gobierno iraquí seguiría controlando la infraestructura, según las últimas informaciones.

También está en la zona de control de los insurgentes el oleoducto Kirkuk-Ceyhan, que lleva inactivo desde marzo por bombardeos del ISIS. Barclays avisa que el impacto más inmediato del avance de los insurgentes es que la reparación de esta infraestructura podría retrasarse más de lo esperado. Respecto al efecto a medio plazo de la violenta situación que vive Irak, la firma británica destaca que la Agencia Internacional de la Energía estima que el 60% del crecimiento de la producción de petróleo mundial en lo que queda de la década procederá de Irak, lo que indica la trascendencia de este país en el mercado energético.

Los expertos de Citi confían en que “los combates seguirán limitados al norte y es improbable que produzca una desintegración de Irak. También lo es que el conflicto afecte a las infraestructuras petrolíferas del sur del país”.

Más pesimista se muestra Nomura, que alerta del riesgo de desestabilización del país en un informe con el revelador título de “Irak, ¿un estado fallido?”. En él, la firma nipona alerta que Irak puede estar al borde de una guerra civil y que “las fuerzas del ISIS en Faluya (solo 79 kilómetros al oeste de Bagdad y bajo el control del ISIS desde el año pasado) podrían están preparando un asalto a la capital del país”. Los analistas de Nomura creen que la falta de resistencia puesta por el ejército iraquí refleja no solo la ausencia de apoyos en las regiones suníes sino también la escasa efectividad de las fuerzas armadas del país. Todo ello, mientras Estados Unidos estudia una posible intervención aérea en el conflicto.

Ahora el mayor temor de los inversores es que los enfrentamientos se extiendan a otras regiones del país, de momento algo difícil de predecir. Desde LinkSecurities explican que, en el peor de los casos, la producción de petróleo de Irak podría ser suplida por otros productores mundiales, aunque “hasta que ello ocurra podría generarse cierta escasez del producto que conllevaría una escalada de precios del petróleo, muy superior a la que ha tenido lugar recientemente, que podría afectar de forma negativa a la incipiente recuperación de la economía mundial”.

Tomás García-Purriños, analista financiero de Cortal Consors, considera que “un repunte puntual debido a un conflicto geopolítico no es importante para la evolución del precio del petróleo ni tiene tampoco consecuencias importantes en la economía real”. Este experto recuerda que la Agencia Internacional de la Energía pidió hace semanas a la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) que aumentara su producción, que lleva 15 meses descendiendo en términos interanuales.

Para García-Purriños, el precio del oro negro podría incrementarse también por la situación de otros productores. Así, explica, Nigeria (que representa un 7,3% de la producción total) continúa enfrentándose a sabotajes continuos; Angola (5,1% del total) está experimentando diferentes problemas técnicos y la producción de Libia (1,6% del total) sigue descendiendo por los recientes ataques a algunos pozos y el bloqueo de lugares clave para el suministro del crudo. Son complicaciones que no logra compensar el aumento de la producción de Arabia Saudí, que representa un 30% del total.

Por si la jornada traía pocos quebraderos de cabeza para los inversores, Gazprom ha cerrado el suministro de gas a Ucrania por impago de 4.500 millones de dólares (unos 33.200 millones de euros), mientras siguen los enfrentamientos entre el ejército ucraniano y rebeldes prorrusos. Gazprom ha dicho que la ucraniana Naftogaz Ukrainy “tiene la obligación de garantizar el tránsito del combustible a terceros países”. En 2009, cuando Gazprom cortó el suministro de gas a Ucrania, los cortes también afectaron al gas destinado a la UE. Inquieta esta situación porque el 30% del gas que importa Europa procede de Rusia y de él un 50% se transporta por Ucrania.

Con estas tensiones geopolíticas en el punto de mira de los mercados, han pasado a un segundo plano otras referencias importantes. Hoy se ha publicado la inflación de mayo de la zona euro, que bajó dos décimas hasta el 0,5%, y también se ha conocido que la producción industria de Estados Unidos subió un 0,6% el mes pasado, mejor de lo esperado.

Mañana los inversores seguirán pendientes de Irak, aunque otra referencia será la reunión de dos días del Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal estadounidense (Fed, por sus siglas en inglés) que comienza mañana en la que se espera un nuevo recorte del programa de estímulos.

Las tensiones geopolíticas apenas se han dejado sentir en el mercado secundario de deuda. El interés del bono español a diez años sube ligeramente hasta el 2,66%, con la prima de riesgo en los 131 puntos básicos.

En el mercado de divisas, el euro se apreció hasta los 1,357 dólares.