Deberán mantener el crédito que dan si ya crece o moderar su caída si cede

Linde detalla a la banca las reglas de acceso a la liquidez del BCE

El sector español podría pedir unos 50.000 millones inicialmente

Fachada del Banco de España, en Madrid.
Fachada del Banco de España, en Madrid.

Cuál será el efecto real de la artillería de medidas que el Banco Central Europeo ha puesto en marcha para reactivar el crédito y la recuperación económica, ha sido una de las cuestiones más recurrentes que han surgido en la XXVIII Conferencia Financiera Europea Anual que Goldman Sachs ha celebrado estos dos últimos días, a puerta cerrada, en un céntrico hotel de Madrid.

La respuesta que varios de los principales representantes de la banca española ofrecieron a un público de financieros y analistas fue, según aseveran algunos de los asistentes, que si bien las medidas son “positivas” difícilmente dispararán la concesión de crédito. Precisamente ayer, el Banco de España convocó al sector para explicarles en detalle qué se espera exactamente de ellos en este sentido.

El encuentro se aprovechó principalmente para desgranar las condiciones de la nueva LTRO (Long Term Refinancing Operation), la barra libre de liquidez de 400.000 millones de euros que el BCE facilitará a la banca europea para que, a diferencia de en ocasiones anteriores, destinen los fondos a financiar a la economía real.

El proceso arrancará con dos primeras grandes subastas este año, en septiembre y diciembre, en las que las entidades podrán pedir el equivalente a un 7% del saldo vivo de créditos al sector no financiero –excluyendo hipotecas– con que contaban a cierre del pasado abril. La estimación es que el sector financiero español podría solicitar hasta 50.000 millones de euros en estas citas.

La clave es que a partir de ahí solo quien logre determinados objetivos de concesión de crédito podrá mantener la liquidez hasta 2018 o acudir a las otras seis ventanas adicionales de liquidez que se abrirán trimestralmente. El resto no podrán hacerlo y deberán devolver el dinero ya en septiembre de 2016.

La medición, detallaron ayer a la banca desde el supervisor nacional, estará basada en la evolución del saldo de crédito vivo que haya tenido cada entidad entre abril de 2013 y el mismo mes de 2014. A partir de ahí se realizará una proyección a futuro. Para aquellas pocas entidades que presenten una evolución positiva, el BCE exigirá que al menos la mantengan en ese rango ascendente. Si lo incrementan, podrán pedir hasta tres veces ese crecimiento extra en cada una de las ventanas de liquidez.

Para las firmas en que la evolución prevista sea una reducción de los préstamos, bastará con que moderen esta caída. De la misma forma, se les permitirá solicitar hasta tres veces la cuantía de esa desviación al alza en la segunda tanda de subastas trimestrales.

Cumpliendo estos preceptos, las entidades podrán conservar la liquidez que consigan hasta el año 2018, lo que supone que la evolución del crédito no tiene por qué pasar necesariamente a ser positiva, pero sí debería contribuir al menos a suavizar la caída.

El Banco de España, exponen fuentes conocedoras del encuentro, animó a la banca a utilizar esta barra libre sin riesgo de ser penalizada por ello. Desde la banca, sin embargo, se planteó la inquietud de que las agencias de calificación de riesgo terminen interpretando el uso de estas facilidades de liquidez como una señal de debilidad de las entidades.

Más allá, desde el sector financiero considerar que aún quedan multitud de dudas por resolver, que el supervisor se ha comprometido a ir detallando antes de la primera subasta de septiembre. Una de las principales cuestiones por definir es el tipo de cálculo que se llevará a cabo para realizar esa proyección de la concesión de crédito prevista en base a la actividad de cada entidad en el último año.

Aunque habrá que esperar a septiembre para comenzar a comprobar la efectividad de la medida, el sector ya avanza que la subasta importante será la de diciembre, cuando acudan conociendo el resultado de los test de estrés.

Preparar el programa de compra de bonos

El gran as en la manga que Mario Draghi quiso dejar ver al público en su última aparición, tras la reunión del consejo de gobierno del Banco Central Europeo, fue la posibilidad de poner en marcha un programa de compra de bonos similar a los que ha utilizado la Reserva Federal a lo largo de la crisis. Se habla de adquisiciones de titulizaciones de activos simples, conocidas como ABS (Asset Back Securities), pero el modelo sigue sin estar claro dada la escasa importancia de este mercado frente al que hay desarrollado en EE UU, por ejemplo.

Aún así, el Banco de España animó ayer a las entidades a ir adelantando en la medida de lo posible los trabajos preparatorios de cara a una eventual puesta en marcha del programa de compras recordándoles que quedarán fuera las emisiones complejas, como derivados o CDS (Credit Default Swap).