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Las entidades reclaman un mecanismo para refinanciar a pymes

La banca salvará cuatro empresas antes de verano con un "fondo piloto" de capitalización de deuda

Reloj en la fachada de la sede del Banco de España, en la Plaza de Cibeles en Madrid.
Reloj en la fachada de la sede del Banco de España, en la Plaza de Cibeles en Madrid.EFE
Juande Portillo

"La pelota está en nuestro campo, en el de los acreedores y en el de las empresas. El regulador ha hecho lo que tenía que hacer, hay mejoras posibles en la fase concursal, pero ahora el camino es ponerlo en práctica y empezar a poner soluciones”, reflexionaba este martes Remigio Iglesias, director general de la división de recuperaciones y saneamiento de activos de Banco Santander, sobre la nueva ley de refinanciación y reestructuración de deuda empresarial.

La medida estrella de la norma son los incentivos para que las entidades financieras canjeen la deuda de empresas viables pero sobreendeudadas por una participación en su capital, evitando que acaben liquidadas. Aunque Iglesias aseveró que este mecanismo es “solo otro instrumento más” de la reforma, avanzó que “de aquí al verano, veremos a tres o cuatro compañías en ese proceso”.

El proyecto, que según fuentes financieras ultiman ya en colaboración las seis mayores entidades financieras del país, se articulará a través de “un fondo piloto”, según detalló ayer el director general de riesgos de Bankia, Juan Carlos Estepa, en el que la banca depositará sus nuevas participaciones.

El responsable de riesgos de Santander, que participaba junto a Estepa y otros profesionales del sector en un foro sobre la norma organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), Kreab & Gavin Anderson y Alvarez & Marsal, matizó que se trata de una primera experiencia con la que poner en práctica el modelo ayudando a un puñado de compañías de mediano tamaño y que “luego veremos si se llega a las 20.000 empresas, pero es importante que se vaya avanzando”. “Los bancos hemos demostrado que nos podemos poner de acuerdo para tirar para adelante con una empresa”, manifestó Iglesias.

Este fondo será la consecución final de lo que en el sector financiero fue denominado inicialmente como Proyecto Midas o, Fénix más adelante, después de que el Gobierno rechazara descargar de riesgo a la banca aportando capital a otra suerte de banco malo empresarial. La intención de las entidades sigue siendo, sin embargo, reducir la penalización que les supongan en capital estas nuevas participaciones industriales dando entrada en el fondo a nuevos inversores, avanzan fuentes financieras.

“Nuestra vocación no es ser accionistas de las compañías. Tiene que ser una solución temporal y así se plantea”, sostuvo el propio responsable de riesgos de Santander. A partir de ahí, y en función del éxito de este fondo inicial se irían creando otros para depositar nuevas capitalizaciones de deuda. “No soy partidario de crear fondos específicos para cada sector”, reflexionó Iglesias, si bien aventuró que “claro que los habrá” en el momento en que se considere útil crearlos para agrupar las participaciones de empresas similares.

De momento, la iniciativa la llevan Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Popular, que negocian estos días la selección definitiva de las empresas a las que apoyarán –tras “una lista inicial inviable”, según revelan desde el sector– y el diseño del fondo. La fórmula que decidan, admiten estas fuentes, arrastrará también a terceros acreedores minoritarios de las empresas beneficiarias.

“El tratamiento de provisiones es un elemento central. Es particularmente útil y el Banco de España ha sabido coger el guante”, subrayó el responsable de riesgos de BBVA, Pedro Urresti, recordando que el organismo permitirá liberar las provisiones correspondientes a los créditos que se refinancien bajo este nuevo mecanismo. Más allá, como sugirió el responsable de riesgos de Sabadell, Rafael García, el sector aspira a que el supervisor termine relajando también de alguna manera las dotaciones que pesan sobre la deuda no sostenible.

El director general de supervisión del Banco de España, Mariano Herrera, advirtió, sin embargo, que la banca debe hacer un “uso razonable de la norma” y que la consideración de riesgo “normal” de la deuda renegociada es susceptible de recatalogarse otra vez como dudosa –con las dotaciones correspondientes– si la situación de la empresa empeora.

Economía propone un nuevo código de buenas prácticas

"Todo esto afecta a un grupo de empresas importante, pero falta por dar con la tecla para el tejido de las pymes y de los autónomos. Se ha dado muchas vueltas pero no se ha encontrado una fórmula adecuada", ha matizado, sin embargo, el responsable de riesgos de Santander, asumiendo que la nueva norma está diseñada pensando "más en la mediana empresa".

En este sentido, el director general de Política Económica del Ministerio de Economía, Ignacio Mezquita, ha coincidido en que "son necesarias reflexiones para los casos de insolvencia de pymes y autónomos".

A su modo de ver, "un código de buena conducta para pymes con la banca sería positiva", en la medida en que establezca una serie de "estándares" en la hoja de ruta que deben trazar las entidades ante una pyme con problemas.

Continúa la negociación de las firmas beneficiarias

El 95% de las empresas españolas que entran en concurso de acreedores acaban en liquidación, según un reciente estudio de PwC. Un preocupante dato que ha llevado al Gobierno a modificar la legislación, bajo las presiones además del Fondo Monetario Internacional de una parte y de la banca, de otra, para flexibilizar la reestructuración de deuda de empresas viables. Según Economía, esta reforma legislativa podría incentivar la capitalización de hasta 150.000 millones de euros en deuda empresarial y salvar a unas 65.000 empresas. De momento, los seis mayores bancos de España negocian el nombre de “tres o cuatro” para capitalizar su deuda en un “fondo piloto”. Pero, ¿cuáles son?

En la banca impera un férreo silencio para evitar anticipar movimientos en unas empresas que previsiblemente pasarán a controlar directamente en las próximas semanas. Fuentes financieras admiten que se han barajado los nombres de al menos cinco:_el fabricante de pilas Cegasa, la heladera Kalise Menorquina, la pesquera Freiremar, el grupo siderometalúrgico Ros Kasares y Naviera Armas. Todas ellas comprometidas por su fuerte sobreendeudamiento pero con visos de viabilidad. Fuentes bancarias alegan, no obstante, que esta lista inicial resultó “inviable” y que la definitiva está aún ultimándose.

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