Reunión histórica del BCE

El otro gran momento de Draghi: claves de la ofensiva del BCE

El presidente del BCE Mario Draghi
El presidente del BCE Mario Draghi REUTERS

Las medidas adoptadas por el BCE no solo van más allá de lo esperado. Los economistas destacan que su eficacia irá ganando con el tiempo, y que el compromiso de Draghi con la normalización del crédito marca un antes y un después.

¿Cuál de las medidas anunciadas ayer por el BCE es más importante?

Mario Draghi tomó cinco decisiones, de las que tres estaban, más o menos, previstas y otras dos se contaban como posibles opciones. Ahora bien, ningún economista había previsto que usase a la vez todas las herramientas disponibles en su taller de banquero central. Las medidas son, por orden de relevancia (siendo ésta una clasificación subjetiva): bajada de tipos de préstamo, establecimiento de tipos de depósito negativos, fin de la esterilización de las compras de deuda, nuevas líneas de liquidez para que la banca dé crédito e inicio de los preparativos para compras de deuda.

¿Qué significa cada una?

La bajada de tipos reduce el interés que aplica el banco a las operaciones de financiación habituales (pasa al 0,15%) y a las peticiones extraordinarias (al 0,4%). El impacto, dado que los tipos ya están muy bajos, no es espectacular, aunque es otro incentivo para que los bancos busquen destinos rentables a su dinero. La deuda española a seis meses, por ejemplo, cotizaba por debajo del tipo oficial del BCE y ahora lo hará por encima. Al tirar hacia debajo estos intereses, la tendencia debería contagiarse a otros plazos y otros tipos de activos. Calculan analistas como los de Bank of America o Barclays que este efecto llegue hasta los plazos de cinco años en la deuda pública.

Además, esta decisión gana fuerza combinado con las otras medidas. Los tipos de depósito negativos implican que el BCE cobrará por el dinero en efectivo que los bancos atesoran en el propio BCE o en sus cuentas. Esta penalización, que se aplicaría sobre una cantidad que se estima en 100.000 millones de euros. Pero la tercera medida, esterilizar las compras de bonos, añade efectividad a la segunda.

Pero, ¿qué es esterilizar una compra de deuda?

La esterilización es, a grandes rasgos, que el BCE, retira del mercado el dinero que ha dedicado a comprar deuda pública. Desde 2010 ha adquirido 165.000 millones de euros en bonos de Grecia, España, Italia, Portugal e Irlanda. Para que estas operaciones no inyectasen más dinero en el sistema (y, sobre todo, para calmar los ánimos del Bundesbank) el BCE anunció que retiraría, a través de la captación de depósitos, una cantidad equivalente. Al abandonar esta esterilización libera 165.000 millones que, además, por la medida anterior, la banca no puede dejar quieto sin verse penalizada. Sumando estas tres medidas, el BCE libera 165.000 millones de liquidez, penaliza a la banca por tenerla quieta y plancha aún más los tipos de interés a corto plazo. Son tres medidas de inyección de liquidez que deberían llevar aún más dinero a los mercados de deuda.

¿Y qué son las compras de liquidez condicionadas?

El BCE prestará dinero barato a quien lo preste. La nueva herramienta se llama TLTRO, y aunque es una evolución de la barra libre de liquidez con la que Trichet inundó la banca europea en 2011, no tiene nada que ver. No es barra libre, de heho. El banco prestará a cuatro años a un tipo de interés 10 puntos básicos por encima del tipo principal. El préstamo está condicionado a que los bancos aumenten el crédito a actividades productivas, y pueden pedir una cantidad equivalente al triple del nuevo crédito a empresas, con el tope máximo del 7% de su cartera crediticia.

¿Tendrán efecto sobre el crédito?

De entrada, lo abaratan. Las empresas españolas pagan un 4,77% por sus créditos, frente al 3,54% de las alemanas. Si los bancos españoles pueden pedir prestado dinero muy barato, esta segmentación se debería ver reducida. El impacto sobre el volumen de crédito es más incierto. Como máximo, el crédito crecerá ese 7% de tope máximo, con lo que no se cabría esperar una euforia desatada. Credit Agricole considera que la escasa demanda de crédito y los test de estrés para la banca (que implican necesidad de capital) en un primer momento puede hacer que la medida tenga un arranque dubitativo, pero espera que con el tiempo tenga más impacto. Barclays añade que los bancos de la periferia podrán mejorar los vencimientos de su balance pues, aunque tienen dinero fácil a corto plazo, a medio plazo escasea. “Crea un incentivo relevante para aumentar el crédito”, señala la entidad.

 ¿Y la compra de activos?

De momento el BCE va a iniciar los trabajos para comprar titulizaciones de préstamos a empresas, siempre que sean “simples y transparentes”. Es la medida más agresiva, pero también la más compleja y que más resistencias suscita en el BCE. Los expertos matizan que el mercado de titulizaciones al que apunta Draghi es estrecho, unos 500.000 millones según los cálculos de Bank of America. El banco tampoco ha dado ningún detalle sobre este programa, pero el hecho de poner esta medida en la parrilla de salida es una señal muy importante para los mercados. De hecho, cuando a Draghi le preguntaron si con las medidas de ayer había agotado su arsenal, respondió “no hemos acabado”. La puerta de aumentar el espectro de las compras de deuda no está, pues cerrada, si el mercado sigue sin funcionar.

¿Qué cabe esperar ahora?

La subida de las Bolsas y la mejora del bono reflejan, sobre todo, el fuerte compromiso que Mario Draghi ha adoptado en la lucha contra los riesgos de deflación y la fragmentación del crédito. Además, Draghi recalcó que las medidas se adoptaron por unanimidad, lo que refuerza aún más la credibilidad del banco en este sentido. De entrada, estas medidas disipan los miedos a la deflación y a una recaída de la crisis financiera en Europa. Las medidas son especialmente positivas para los países de la periferia, porque apoyan tanto a la deuda soberana como al crédito, dos puntos más débiles de España en la coyuntura actual. Desde el punto de vista macro, los economistas no prevén un gran efecto, ni en el crecimiento ni en la inflación.

¿Conclusión?

Las decisiones de ayer son un salto cualitativo. No tan importante como en julio de 2012 cuando Draghi dijo que estaba dispuesto a hacer “lo que hiciese falta” para salvar el euro. Esta semana ha demostrado que su compromiso con la normalización del sistema bancario y contra una inflación demasiado baja es, también, tan claro y contundente. Es una señal muy clara para el mercado financiero, y las propias medidas no solo son relevantes cada una de forma aislada; juntas se refuerzan entre ellas y seguramente con el tiempo vayan ganando inercia.