Abran paso a una nueva generación

"Una nueva generación reclama con justa causa el papel protagonista, el mismo que correspondió en una coyuntura crucial de nuestra historia a la genereción a la que yo pertenezco". Estas pocas palabras me bastan para justificar la abdicación de Juan Carlos I en favor de su hijo Felipe de Borbón,príncipe de Asturias y próximo Felipe VI.

Porque hacen falta nuevas energías para sacar a este país del marasmo inquietante en el que lo han sumergido esa notable lista de genios de salón, confortablemente acostados en los mullidos salones del poder y que conviven sin rubor con niveles de corrupción irrespirables, una tasa de paro vergonzosa, más de la mitad de los jóvenes en desempleo y un ambiente de pobreza intelectual abonado diariamente desde múltiples pantallas.

Bienvenido este cambio. Pero solo si es para avanzar en las nuevas reglas, para que la monarquía sea la del futuro, con transparencia y actuación profesional. Todo indica que debe ser así. Felipe, con el poyo de Letizia (una reina profesional de la comunicación), están en la obligación de reconectar con la realidad.

Juan Carlos deja en manos de su hijo el periodo más largo de paz, democracia y estabilidad de la Historia de España. Y lo hace a pesar del terrorismo, del golpe de Estado armado y varios intentos más,y de duras crisis económicas, entre las que se lleva la palma esta última, que no se quiere acabar. Años duros en los que nunca falló en lo verdaderamente importante... la prueba es que, si no, no estaríamos aquí y ahora.

Felipe va a asumir el reinado con muchos frentes abiertos, que van a exigir toda la destreza, mucho trabajo y un tino al elegir los asesores del que en muchos momentos careció su padre. Cataluña y su papel en España, los nuevos aires republicanos preñados de ingenuidad, el desnorte institucional, la urgencia de un rearme intelectual, la necesidad de poner a la demagogia en su sitio... Lo dicho, mucha faena. Y la obligación de demostrar que lo que hemos gastado en su formación es una buena inversión.

El paso a una nueva generación va a exigir nuevas maneras de hacer las cosas. Y la forma de reconectar con la calle será que los ciudadanos vuelvan a ver a los reyes como normales, iguales de verdad ante la ley y fiables. Felipe habla de "una España por la que merece la pena luchar". Es él quien a partir de ahora tiene la misión de ilusionar a todo un pueblo, desencantado tras siete años de vacas flacas.

El cambio de generación que acomete la monarquía es un paso que ya han dado las empresas españolas... en parte. Igual que muchas instituciones... en parte. Es un buen momento para que unas y otras revisen sus planes al respecto. Porque hace falta en todos los ámbitos ese "impulso de renovación, de superación, de corregir errores y abrir camino a un futuro decididamente mejor" del que ha hablado Juan Carlos al anuciar lo que se espera de Felipe en la jefatura del Estado.

Comentarios

Creo que no entendimos al rey en una cosa:Se le culpo de cazar elefantes, de lo cual parece que se avergonzó y se arrepintió, e incluso creo que pidió disculpas. Y no supimos ver que eso era una muestra de lo que hacia en su trabajo, en su vida, "CAZAR ELEFANTES". Era algo que para él era natural.Creo que fue lo que hizo por los españoles, "cazar elefantes" en un sentido metafórico. Creo que se codeaba con "elefantes del poder en el planeta", y se dedicaba a "cazarlos" para nosotros.No supimos ver que si alguien tiene autoridad moral y ética para cazar un elefante en este planeta, ese alguien es Un Rey, es nuestro rey.Seguro que multitud de ricachos del planeta los cazan y nadie les dice nada, o incluso les agradecen que aporten dinero para el mantenimiento de las reservas naturales de los elefantes etcCreo que alguien debería pedirle disculpas en nombre de los españoles.Y creo saber a los que nuestro rey Juan Carlos debería entregarse al 110% el resto de su vida. Y no es a asesorar o supervisar a su hijo, como fácilmente podría pensarse. No.Creo que Juan Carlos debería volcarse en su papel de abuelo, y contar todas sus inmensas experiencias que ha acumulado estos 40 años, a la futura Reina de España, la Princesa de Leonor. A esa edad se absorben las ideas y los conocimientos como esponjas
Y otra cosa:Se le acusa de enriquecerse. Pero hay que tener cuidado con esta acusación.Dentro de unos limites, el enriquecimiento puede ser un signo de trabajo y buen hacer. Alguien dijo que la cara es el reflejo del alma, o eso otro de que "como estas por fuera estas por dentro".Puede ser que su riqueza externa sea un reflejo de su riqueza interna.Yo entiendo así por ejemplo las tan cacareadas riquezas de nuestras catedrales, o del Vaticano etc. Sinceramente creo que su brillo y belleza reflejan la filosofía que encierran, una filosofía que recorre y abarca toda la vida del ser humano, que es punto de encuentro de ricos y pobres, que nos une etc
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