Cómo desarrollar un plan de empresa

Sin un plan en papel no hay aventura empresarial

Organizaciones y entidades de todo tipo pueden solicitar a las pymes un plan de negocio para evaluar su viabilidad, pero la utilidad de este documento va más allá

Sin un plan en papel no hay aventura empresarial

Nadie dijo que poner en marcha un negocio fuera fácil, y mucho menos una vez que se abandona el terreno de las ideas abstractas. Coger lápiz y papel (o seguramente hoy en día, pantalla y teclado) y empezar a echar cuentas sobre las posibilidades reales de poner en marcha un proyecto es un algo más que necesario antes de realizar ningún movimiento en falso. Este proceso se desarrolla a través del plan de empresa o de negocio, un documento que recoge los objetivos que pretende lograr una compañía, los recursos con los que contará para ello y la estrategia a desarrollar para conseguirlos.

Es habitual que las entidades bancarias o las instituciones públicas o privadas soliciten a los emprendedores la presentación de uno de estos planes para poder evaluar la viabilidad de sus iniciativas antes de otorgarles financiación o cualquier otra concesión. Sin embargo, su utilidad va mucho más allá, ya que obliga a los equipos a pararse y reflexionar sobre las posibilidades y necesidades del proyecto.

Es cierto que cada vez son más las voces que cuestionan las ventajas que tradicionalmente se han atribuido a contar con una hoja de ruta de este estilo debido a que sus cifras se encuentran siempre en el terreno de las suposiciones y a que pocas veces las previsiones llegan a cumplirse tal y como se plantearon. Pero, pese a ello, los expertos siguen defendiéndolo, aunque solo si ha sido elaborado adecuadamente.

Para solucionar el problema de la irrealidad de los datos, la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa (DGIPYME), recomienda mantener siempre actualizado el plan de empresa, ya que este no tiene por qué ser estanco y puede ir variando a medida que se realizan avances y se posee información que permite reconducir la estrategia. Otro de los consejos de esta institución es apostar por el conjunto, es decir, por que el documento sea uniforme en su redacción y que exponga los pormenores de todo el proyecto, no solo de ciertas partes.

Y es que llamar la atención de un inversor no es tarea sencilla. Por ese motivo, otra de las principales características que debe reunir esta carta de presentación es contar con todos los detalles posibles. Demostrar la relevancia de una idea en unos cuantos folios solo será posible si se aportan una gran cantidad de argumentos convenientemente respaldados por cifras y hechos, ya que las generalidades nunca tendrán el mismo poder de convicción.

Son varios los capítulos de los que debe constar un plan de empresa, según la Universidad Internacional de la Rioja, este debe iniciarse con un resumen ejecutivo en el que se expresen las principales líneas del proyecto, a continuación aconseja que se describa el producto que se comercializará y el mercado en el que se enmarcará. Este centro de formación también considera que la posible competencia debe quedar contemplada en el documento.

El modelo de negocio y el plan financiero constituirán la parte central del plan, que además de las previsiones (normalmente a tres y cinco años) debe describir el estado de desarrollo en que se encuentra la idea. Junto a ello, se deben reflejar las estrategias de marketing y ventas que se pretenden poner en marcha y esbozar el calendario previsto. Las ganas de impresionar a un inversor no deben hacer olvidar los peores escenarios posibles, que deben ser planteados en la hoja de ruta con el objetivo de prever las acciones que se llevarían a cabo si las situaciones más adversas se llegaran a producir.

Para no dejarse ninguno de estos puntos en el tintero, existen hoy en día numerosas herramientas a disposición de los pequeños empresarios. Por ejemplo, la página web de DGIPYME cuenta con un modelo de plan de negocio que incluye las áreas más importantes que deben constar en el documento. Pero lo más importante, el contenido, corre por cuenta de cada emprendedor.