Dispuesto a relajar más la política monetaria

El BCE, preparado para actuar "con rapidez" si es necesario

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. EFE

El Banco Central Europeo (BCE) dijo hoy que “actuará con rapidez, si fuera necesario” y relajará más la política monetaria para afrontar los riesgos de un periodo de baja inflación demasiado prolongado.

En su boletín mensual de mayo, publicado hoy, el BCE reitera firmemente su expectativa de que los tipos de interés oficiales se mantengan en los niveles actuales, o en niveles inferiores, durante un período prolongado.

Esta expectativa se basa en el mantenimiento a medio plazo de unas perspectivas de inflación en general contenidas, dada la debilidad generalizada de la economía, las bajas tasas de utilización de la capacidad productiva y la lenta creación de dinero y crédito.

El consejo de gobierno del BCE “es unánime en su compromiso de utilizar también instrumentos no convencionales acordes con su mandato para afrontar eficazmente los riesgos de un período de baja inflación demasiado prolongado”.

“A principios de junio estarán disponibles nuevos datos y análisis relativos a las perspectivas de inflación y la disponibilidad de préstamos bancarios para el sector privado”, según el BCE.

El BCE mantuvo el pasado jueves en Bruselas la tasa de interés rectora en el mínimo histórico del 0,25 % y su presidente, Mario Draghi, dijo que el máximo, órgano ejecutivo de la entidad estaría cómodo con actuar en junio pero primero quiere tener las nuevas proyecciones de inflación del personal del BCE.

El Bundesbank se opone a una compra masiva de deuda para activar la economía, pero acepta bajar de nuevo la tasa de interés rectora y compras seleccionadas de bonos de titulización de activos.

El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, se mostró el miércoles en Berlín a favor de apoyar una intervención del BCE en caso necesario.

La tasa de inflación se situó en abril en el 0,7 %, porcentaje muy alejado del objetivo del BCE, que es mantener las tasas de inflación en niveles inferiores, aunque próximos al 2%.