La administración concursal subastará el día 20 inmuebles

Afinsa vende sellos que valoró en 1,3 millones por 13.810 euros

El proceso de liquidación de Afinsa se inició en 2009

La administración ha recuperado 45,6 millones; el pasivo del grupo es de 2.443,7 millones

Los administradores han enviado 177.000 cartas a clientes de Afinsa

Oficina de Afinsa en Lisboa, en una imagen de 2006.
Oficina de Afinsa en Lisboa, en una imagen de 2006.

En su decimoctavo informe trimestral sobre el proceso de liquidación de Afinsa, al que ha accedido este diario, la administración concursal de la empresa de sellos intervenida por el Gobierno en el año 2006 explica al juez los pobres resultados que está obteniendo con la venta del principal activo de la compañía, la filatelia.

Los administradores señalan que ante el escaso interés percibido por los inversores en filatelia acordó en marzo de 2013 reducir los precios de salida a subasta de los sellos. Aun así, los resultados obtenidos en diversas subastas muestran hasta qué punto los responsables de Afinsa no tenían escrúpulos a la hora de inflar el valor de los sellos.

El pasado mes de marzo la administración procedió a la venta de 19 lotes de sellos a través de una subasta organizada por la casa Heinrich Köhler-Auktion. Los sellos que la compañía había valorado en 1,3 millones de euros fueron vendidos por 13.800 euros.

En otras subastas los resultados obtenidos fueron similares. Por ejemplo, en septiembre de 2012 se enajenaron 51 lotes de sellos por 337.790 euros cuando la empresa los tenía valorados en 20,3 millones de euros. En marzo de 2013 se vendieron en subasta 84 lotes por 353.585 euros cuando el valor que les había dado Afinsa era de 53,2 millones (es decir, se traspasaron por un 0,66% del precio de catálogo).

El proceso de liquidación de la filatelia de Afinsa es tan estrambótico hasta el punto de que ni siquiera la administración concursal sabe a estas alturas el volumen de filatelia que tiene que subastar. Los administradores indican en su último informe enviado al juez que existe una “considerable incertidumbre” en este sentido dado que los dueños de los sellos tendrían derecho a solicitar la entrega de los mismos en lugar de subastarlos.

Esto ha obligado a los administradores a tratar de averiguar entre más de 100.000 clientes de Afinsa si están dispuestos a subastar los sellos o no. Entre junio y julio del pasado año los administradores enviaron 177.076 cartas a acreedores en las que se les preguntaba si optaban o no por que les fuera entregada su filatelia. La administración señala que 7.804 de estos clientes han respondido a las cartas reclamando la devolución de los sellos.

El experto en filatelia de Afinsa ha puesto de manifiesto ante la administración concursal que este proceso de localización de clientes, selección, respuestas, entrega de sellos, “precisará contar con un equipo de varias personas que trabajarán en las distintas fases del proceso cuya duración se estima que puede ser de varios meses”.

Los administradores del concurso de Afinsa, con un pasivo de 2.443,7 millones de euros, resumen en su último informe enviado al juez los resultados obtenidos en su labor de liquidación desde que se inició, en 2009. En este proceso tan sólo se ha logrado liquidar activos por valor de 45,6 millones.

Por venta de acciones en participadas (la estadounidense Spectrum), la administración ha logrado recuperar 39,6 millones de euros. Por subasta de sellos, 1,9 millones; por venta de obras de arte, 1,8 millones; por obra gráfica, 12.610 euros;por venta de diamantes, 133.220 euros; y por subasta de monedas, 2,1 millones.

El próximo día 20 de mayo la administración procederá a la subasta de inmuebles de Afinsa. Los activos que salen a la venta son un edificio en Aranjuez, con un precio de 5,3 millones; inmueble en Toledo, 0,9 millones; edificio en Cuenca, 0,3 millones; edificio en Madrid, calle Villanueva 38, 6,3 millones de precio de salida;edifcio en Motilla de Palancar, 0,16 millones; edificio en Zaragoza, calle Paseo Sagasta, 1,2 millones de euros.

Los administradores apuntan que previsiblemente no existan postores para todos los inmuebles.