El desafío E³ I en el mundo post-BRICS

Las potencias futuras serán las que mejor superen los retos energéticos, de envejecimiento, de equidad y de innovación. Los múltiples polos de crecimiento (países emergentes) que suavizaron la dureza de la crisis desatada en los países desarrollados están perdiendo fuelle. En 2014 se acelerará el crecimiento global (3,7%) debido al mejor rendimiento de EEUU, la eurozona, el Reino Unido y Canadá. Pero el FMI pronostica tasas de crecimiento del PIB para 2014 en Brasil del 2,3% (2,3% en 2013), en Rusia 2% (1,5% en 2013), India 5,4% (4,4% en 2013) y China del 7,5% (7,7 % en 2013). Se está agotando el modelo de crecimiento global basado fundamentalmente en la importación de grandes volúmenes de bienes de las economías desarrolladas fabricados por economías emergentes que en muchos casos (China, India, Turquía) necesitan materias primas e hidrocarburos suministrados en grandes cantidades por otros emergentes. La gran fábrica mundial – China – crece por debajo del 10% desde 2010 -- porque se desbordó el límite de endeudamiento de las familias en EEUU y Europa y las clases medias en China, Brasil, Turquía y Sudáfrica exigen una urbanización sostenible y estándares laborales y medioambientales más elevados y menos corrupción. En 2010, el FMI calculó que para mantener un crecimiento del PIB anual del 8%, la tasa de exportaciones chinas sobre el total mundial tendría que doblarse hasta 2020. No hay suficientes compradores en el mundo ni el medio ambiente aguantaría los efectos del mantenimiento del actual paradigma.

Por ello, los países que se mantendrán o situarán a la cabeza de la economía mundial son los que superarán los desafíos energéticos, demográficos (envejecimiento), de desigualdad y de capacidad innovadora. Los gases de esquisto, otros hidrocarburos no convencionales y nuevos yacimientos petrolíferos colocan a EEUU y Canadá en una posición privilegiada. Si Europa combina una explotación de sus propias reservas, fomenta la energía nuclear, construye más plantas de regasificación de gas natural licuado, de almacenamiento del mismo y conecta sus redes nacionales energéticas podemos evitar que en 2030 tengamos que importar el 70% de la energía que consumiremos.

El envejecimiento de la población europea es similarmente reversible con el retraso de la edad de jubilación (adoptado ya en España), bonificaciones fiscales para promover la natalidad y políticas de inmigración para captar talentos del resto del mundo. Japón e incluso China se enfrentan al envejecimiento demográfico, que EEUU no padece debido a las altas tasas de fertilidad de la población hispana y afro-americana.

Europa puntúa alto en equidad e igualdad (mucho peor en EEUU) pero debe evitar que los extremistas de derechas e izquierdas siembren la discordia en nuestras sociedades y aumentar la tasa de empleo, combinando la eliminación de subvenciones con una mayor tributación de las grandes fortunas y rentas. De lo contrario, se debilitarán nuestras redes sociales.

La investigación y desarrollo para producir bienes de mayor valor añadido y servicios (innovación) es nuestra gran asignatura pendiente. Los países líderes tendrán que ser capaces de exportar bienes que los países ricos y los emergentes absorberán a un ritmo decreciente. Únicamente un porcentaje sustancial de la población de Africa y Asia meridional carece de coches, ordenadores, móviles y otros productos de consumo. Los exportadores de bienes de equipo y maquinaria industrial (Alemania) también sufrirán las consecuencias de un consumo inferior.

Las potencias económicas del futuro serán capaces de desarrollar productos con un alto valor tecnológico añadido -- en ámbitos como la biomedicina, biotecnología, TICs, y nanotecnología – y ofrecer servicios avanzados de transporte (autopistas y vehículos inteligentes), energéticos (adaptación al cambio climático), financieros y sanitarios (medicinas y vacunas para enfermedades actuales y nuevas)

A los desafíos mencionados se suma el de encontrar un equilibrio entre la aplicación de nuevas tecnologías y la eliminación de empleos que conlleva. Y las proyecciones más optimistas del FMI se truncarán si aumentan los conflictos armados y la tensión entre Rusia y China y sus respectivos rivales regionales y mundiales.

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