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La lenta carrera de Peugeot

El fabricante de automóviles francés PSA Peugeot Citroën, no se equivoca al afirmar que está “de vuelta a la carrera”. Pero parece que los planes del grupo van a cámara lenta. El nuevo consejero delegado, Carlos Tavares, tiene un objetivo de margen de beneficio operativo del automóvil poco ambicioso, del 2% para 2018.

Sus rivales del mercado de masas Renault y Volkswagen logran ya alrededor de un 3%. La elevada exposición de Peugeot en la recuperación de la demanda en Europa y su renovada y atractiva gama de modelos apuntan hacia un progreso más rápido y pronunciado. Sus acciones cayeron más de un 7% tras el anuncio ayer.

Para explicar este objetivo aparentemente modesto, Tavares señaló pérdidas significativas en Rusia y Brasil. No dio muchos detalles financieros, pero dijo que el cambio de tendencia no sería posible antes de 2017. El hecho de que aconseje paciencia sugiere que los problemas son profundos. Pero el nuevo consejero delegado también podría querer poner el nivel artificialmente bajo por razones psicológicas. A los inversores en última instancia les gusta que las empresas hagan promesas pequeñas y luego den todo lo posible.

La nueva estrategia de Peugeot parece plausible. Aumentará la diferenciación de las marcas Peugeot y Citroën. Se pondrá más énfasis en el intento de convertir a los modelos DS de Citroën en una marca premium independiente. Tavares espera que la elegancia francesa permita a estos coches competir con rivales alemanes de alta gama como Audi, de Volkswagen.

Las mejoras de la marca tardarán años en dar sus frutos, pero los esfuerzos para simplificar la cartera de productos existentes deberían dar victorias rápidas. El fabricante de automóviles tiene actualmente una mezcla de 45 modelos diferentes. Centrarse en los coches rentables y olvidarse de vehículos alternativos tiene sentido. La cartera de la marca Peugeot se reducirá en un 32% para 2016.

También habrá una concentración en la reducción de los costes fijos, del capital de trabajo y un aumento de la dependencia de los países de bajo coste. Eso sería suficiente para dar algunas sorpresas positivas en el terreno de la rentabilidad. Pero la carrera de Peugeot es un maratón, no un sprint.