Editorial

La lección de Grecia

Tras una larga y conflictiva ausencia, Grecia volvió ayer con éxito a los mercados internacionales. El Tesoro griego colocó 3.000 millones de euros en bonos a cinco años al 4,75%, un interés por debajo de lo esperado, y con una demanda que ascendió a 20.000 millones de euros. El regreso de Atenas se produce después del realizado por Portugal e Irlanda en 2013 y supone –como en el caso de aquellos– una segunda oportunidad para el país y un punto de inflexión para la zona euro, que en los momentos más duros de la crisis de deuda soberana llegó a ver cuestionada su propia supervivencia.
Pese al éxito indudable de la subasta –un éxito que resulta una buena noticia no solo para Grecia, sino para el conjunto de la zona euro–, los problemas no han terminado para Atenas. El país debe continuar con sus reformas y fortalecer el proceso de regeneración y saneamiento de su precaria situación financiera. Pero la vuelta a los mercados constituye una prueba palpable de que la disciplina presupuestaria y los cambios en la política económica son un presupuesto obligado para que un país pueda salir del colapso financiero y enfilar, poco a poco, el camino hacia la recuperación y el financiamiento.