Tribuna

Las empresas españolas ante los comicios europeos

El lema oficial de las próximas elecciones europeas del 25 de mayo es Acción, reacción y decisión. Al lema le acompaña la frase: Juntos podemos actuar, reaccionar y tomar decisiones que tengan un impacto real.

Tras cinco años de fuerte intervención por parte de todas las instituciones europeas en la vida política, financiera y económica de España, no creo que a nadie se le escape el impacto real que tienen las decisiones comunitarias sobre sus vidas y su bienestar. El euroescepticismo y la eurofobia deben surgir en parte, por lo tanto, de las dudas que tienen los ciudadanos sobre su capacidad real de influencia sobre dichas decisiones .

Las elecciones europeas y los eurodiputados por los que se vota son una de las vías más directas que tienen los ciudadanos españoles de influir en las decisiones que se toman en Bruselas, pero no es la única, y por supuesto no es la más directa. Tras las elecciones, y para aumentar el poder de influencia que tienen los ciudadanos, es importante establecer una vía de comunicación y de diálogo sistemática y regular entre los representantes parlamentarios y los ciudadanos que representan. Para luchar juntos contra el euroescepticismo y la eurofobia y volver a darle nuevo aliento al proyecto integrador que más riqueza ha generado para los europeos (y los españoles) en toda su historia, es esencial que profundicemos en la invitación que nos hacen desde el Parlamento Europeo de actuar, reaccionar y decidir juntos.

La empresa española no es menos en todo este proceso y puede ser una de las primeras en responder a la invitación del Parlamento Europeo buscando nuevas fórmulas que le permitan actuar, reaccionar y tomar decisiones junto al eurodiputado y las demás instituciones europeas que generen empleo, sueldos competitivos para sus empleados, riqueza para su accionistas y mayor bienestar para los consumidores. Estas nuevas fórmulas deben romper el cordón umbilical que une actualmente a la empresa española al Estado español y a las comunidades autónomas en todo lo referente a Bruselas. El Estado representa los intereses públicos y la empresa, los intereses privados. Cada uno tiene un papel relevante que jugar en Bruselas. Ha llegado la hora de que las empresas españolas aprendan a caminar solas por los pasillos de Bruselas, con el apoyo, pero sin la dirección del Estado español o de los Gobiernos autonómicos.

Simultáneamente, deberían emplearse en aprender bien el modus operandi de las instituciones europeas, quién interviene en el proceso, cómo se toman las decisiones y qué papel juega cada institución. Hay expertos en política europea que llevan haciendo esto para empresas americanas, japonesas o australianas durante varias décadas. ¿Por qué no hacer uso de sus servicios para formar y preparar a los ejecutivos españoles que darán el salto y cruzarán los Pirineos para defender los intereses de las empresas españolas en Bruselas?

Muchas empresas ya han desarrollado una amplia estrategia de asuntos regulatorios en los ámbitos nacional y autonómico. Ampliar esta estrategia al ámbito europeo mejoraría su capacidad de información e influencia en un momento en el que las instituciones comunitarias tendrán más poder que nunca. Además, no son ámbitos excluyentes, sino complementarios: la influencia en la regulación nacional puede ser determinante para la toma de decisiones en Bruselas (donde los Estados tienen mucho que decir) y el diálogo con los responsables comunitarios puede ser muy relevante para las cuestiones nacionales o regionales, cuyas autoridades se ven cada vez más constreñidas por las directivas y reglamentos europeos. Una vez bien formados e informados sobre la UE, haría falta acercar a la empresa española a los eurodiputados españoles y a las demás instituciones europeas de forma sistemática y regular, desarrollando una comunicación permanente entre ellos que garantice que se toman en cuenta los intereses de las compañías españolas a la hora de desarrollar, votar y adoptar políticas europeas.

Pero quizás me estoy adelantado a los acontecimientos. Para poder actuar, reaccionar y tomar decisiones juntos, lo primero es que la empresa española y los candidatos se conozcan. Para eso, lo ideal sería contar con un espacio, o espacios, en los que los representantes de las empresas españolas puedan compartir con los candidatos sus dudas, preguntas e inquietudes sobre el proyecto europeo y puedan plantar las semillas de una relación de confianza que les permita a ambos tomar juntos decisiones que permitan avanzar en el proyecto comunitario y generar más riqueza y bienestar para los ciudadanos españoles y europeos.

Sebastián Mariz es Socio Director de la empresa EPPA/Fipra España