Tribuna

¡Inversores, bienvenidos a las pymes!

Habrá que empezar a creerse, que a pesar de ser españoles, algunas cosas debemos de hacer mejor que otros países en nuestras empresas. Por ejemplo, grandes agencias gubernamentales americanas están financiando a empresas españolas que adquieren productos o servicios fabricados en territorio de EEUU, a través del Exim-Bank o la Overseas Privat Investement Corporation (OPIC) que financia proyectos españoles de infraestructuras en países emergentes, con la colaboración de empresas estadounidenses.

Existen grandes oportunidades de financiarse fuera de los caminos habituales de la banca: búsqueda de socios financieros, fondos de inversión, business angels, family offices e inversores privados. Tendemos a identificar financiación con banca tradicional, mientras que en países como EEUU es usual que los empresarios busquen vías alternativas que les permitan conseguir recursos económicos.

Otro tipo de operaciones financieras son gestionadas a través de entidades financieras internacionales. Estas operaciones pueden ser a corto y largo plazo y entre ellas destacan el sale and lease back, el factoring sin recurso, el rent-back o los asset based lending (ABL), que en este último caso, supone la obtención de liquidez a través de los activos de la compañía incluidos en su inventario y mobiliario o equipos informáticos. En el caso de financiación sobre inventario se concede la financiación a corto plazo en función de la rotación del inventario y si éste cotiza en un mercado regulado.

También debemos tener presente a los organismos públicos como Enisa, ICF y FIEX que otorgan financiación y subvenciones para la internacionalización. Enisa otorga préstamos participativos a siete años y el programa FIEX puede financiar hasta 25 millones de euros por proyecto. El ICF tiene productos que abarcan desde la financiación hasta la participación en las empresas como socios financieros.

Nuestras empresas están aguantando estoicamente el paso de la crisis, pero una de las grandes carencias que tienen es la capacidad de crecimiento. Debemos abrir nuestro capital a nuevos socios que nos permitan invertir en conocimiento, innovación, desarrollo e internacionalización. Con ello, nuestras pymes ganarán tamaño, que es el factor determinante para conseguir una mayor productividad y competitividad. ¡No somos menos productivos que los alemanes, sino que el tamaño de nuestras empresas es menor!

Debemos crecer y apostar por los mercados internacionales. Las pymes españolas están poco internacionalizadas y la penetración de la tecnología en ellas es escasa en comparación con otros países. En este sentido, en Alemania el sector exportador representa el 45% del PIB, y en Holanda el 87%, frente al 31% de España. Sólo el 10% de las empresas españolas exporta, y un 60% de estas exportaciones se focaliza en unas mil grandes compañías. Además, la mayor parte de nuestras exportaciones se concentran en unos pocos países de la UE y es muy reducida todavía en mercados en crecimiento (África y países como EE UU, Brasil, India, México…).

Las pymes españolas están empezando a ser atractivas para colectivos de inversores locales y extranjeros. Nuestros empresarios están soportando situaciones extremas por las tensiones de tesorería y falta de liquidez que les obliga a estar más dedicados en la búsqueda de esa liquidez que en la estrategia futura del negocio. Con un socio inversor podrán asumir más rápidamente el reto de crecer y ganar tamaño para ser más competitivas. Pero, al mismo tiempo, nuestras empresas tienen que empezar a disciplinarse y preparar adecuadamente la información dirigida a inversores. Deben preparar sus cuadernos de inversión y ventas adecuadamente, con proyecciones futuras y muy enfocadas a los intereses de los inversores. La documentación debe estar adaptada a cada circunstancia y bien estructurada como los planes de negocio, valoración de la compañía y expedientes bancarios.

Es el momento de dejarse acompañar y no estar pensando en llamar continuamente a la puerta de los bancos como si fueran la única opción. Nuestros empresarios son creativos e innovadores. Y los inversionistas, si algo valoran de nuestras empresas, es nuestro talento y experiencia pero hemos de abrir nuestra sociedad a buenos compañeros de viaje para que nos ayuden a transformarnos y generar más valor.

En fin, algo bueno tendrán nuestras empresas para atraer inversión si un empresario español que empezó con una pyme, vendiendo batas, es ahora la primera fortuna de Europa y la tercera del mundo.

Luis Ruiz es director asociado de Axis Corporate.