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Columna
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Pocos detalles, pero mucho rigor

Podría parecer extraño describir un documento de 285 páginas, como corto en detalles. Sin embargo, aunque la metodología del Banco Central Europeo para examinar los balances de los bancos de la zona euro arroja algo de luz sobre cómo se va a proceder, algunos aspectos clave permanecen en la sombra. Pero las entidades no deben suponer que será un paseo fácil.

La revisión de los activos del BCE –o la Asset Quality Review, por darle su nombre propio– es el primer gran paso en su camino para supervisar y en última instancia regular a los bancos más grandes de Europa. Antes de llegar a ese punto, las entidades tienen que someterse a las pruebas de estrés. Pero debido a que cada miembro de la unión monetaria tiene una interpretación diferente de lo que es un crédito en mora, las metodologías tendrán que ser armonizadas antes.

En algunos puntos, Danièle Nouy parece menos interesada en definirlo todo al pie de la letra

El manual de AQR del BCE, hecho público ayer, da pistas. Los préstamos vencidos por más de 90 días se clasifican como morosos. Es robusto, y se sitúa en línea con las previsiones establecidas por la Autoridad Bancaria Europea en octubre.

En otros puntos, la presidenta del Mecanismo Único de Supervisión, Danièle Nouy, parece menos interesada en definirlo todo al pie de la letra. Una zona gris clave es la medida en que los bancos pueden permitir a los prestatarios refinanciar sus préstamos, en lugar de pagar.

En realidad, Nouy va por el camino correcto. Puede que en algún momento se llegue a una definición única, pero –como ya ha admitido el BCE en este y otros temas– no hay tiempo. Solo el 58% de los activos ponderados por riesgo del banco se armonizarán, con el foco puesto en las áreas de mayor riesgo.

La revisión aún podría salir mal si los reguladores nacionales encuentran la forma de ser sobreprotectores con sus bancos. Pero con la credibilidad del BCE en juego, eso parece poco probable. Su nueva metodología le permite ser tan duro como tenga que ser.

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