La empresa recupera la iniciativa en el conflicto

En Coca-Cola ya solo se habla de burbujas de dinero

Imagen de una manifestación de los trabajadores de Coca-Cola. EFEArchivo
Imagen de una manifestación de los trabajadores de Coca-Cola. EFE/Archivo EFE

"El dinero está hablando y cuando el dinero grita, que es lo que está haciendo ahora mismo, es imposible oponerse”. No es nadie de Coca-Cola Iberian Partners o de Coca-Cola Company (tanto monta ya a estas alturas del conflicto) quien pronuncia unas palabras que definen lo que está ocurriendo en la actual fase de adscripción voluntaria del ERE de la embotelladora de la chispa de la vida.

Por contra, el que lo afirma es un representante sindical, presente en la mesa de negociación y que ahora asiste con resignación y sobre todo, comprensión, a la oleada de voluntariedad que se ha desencadenado en la plantilla de Coca-Cola Iberian Partners.

“Perdieron la batalla de la imagen. Y han recuperado la iniciativa con dinero. Es lícito, humano y comprensible y deja, sobre todo, muy poco margen a una acción sindical distinta a la de asesorar y facilitar lo más posible la información a los trabajadores que se están apuntando a la oferta de bajas voluntarias y prejubilaciones”, explica.

El pasado 26 de febrero CincoDías publicó que, con el cambio de velocidad que se produjo en el conflicto cuando las fábricas y delegaciones del sur de España votaron mayoritariamente seguir negociando con la empresa las condiciones del ERE, la empresa vio el cielo abierto. Ya sabía en ese momento que su saco de dinero iba a ser suficiente para derrotar la virulencia que desde algunos ámbitos de los sindicatos, mayoritariamente localizados en los términos de la fábrica y las instalaciones de Casbega en Fuenlabrada, seguían y siguen defendiendo la necesidad de un conflicto duro.

¿Hay margen de mejora?

La única duda razonable que queda ya abierta es si, para incentivar aún más la voluntariedad, Coca-Cola Iberian Partners retocará, aunque sea mínimamente, al alza su oferta. “No lo vemos –asegura una fuente empresarial–, las cosas van bien y esperamos que todo el proceso sea un éxito”. En todo caso, subraya, “ahora mismo no hay una línea de interlocución formal abierta para que los representantes sindicales puedan ofrecer algo con la esperanza de que a cambio puedan arañar alguna mejora económica en las condiciones del ERE. Solo será posible hablar, si se abre la vía judicial, antes de la sentencia”.

“Hemos ganado muchísimo dinero, aunque últimamente no tanto”, fue el titular con el que el diario El País encabezó el pasado viernes la entrevista con Víctor Rufart, director general de Coca-Cola Iberian Partners. “Quizás sea esa una de las raíces del problema –por encima de si se cierra o no Fuenlabrada, dejando a un lado el debate de si una empresa con grandes beneficios está legitimada socialmente para despedir o no–, la plantilla y la sociedad civil sabían que con la primera oferta planteada por la empresa, solo muy poco por encima del límite legal, estaba cometiendo una injusticia típica de ricos de otros tiempos. Todo el mundo sabe en la empresa que los accionistas de las diferentes embotelladoras han ganado mucho dinero con Coca-Cola, sacaron mucha liquidez de las diferentes empresas antes de que estas se fusionasen y, sentados ya en el consejo de administración de Iberian Partners, dieron luz verde a una oferta inicial que los trabajadores consideraron insultante”.

El argumento del dinero funciona y sin duda tendrá éxito. Cuenta el representante sindical consultado que la noche del día en el que Coca-Cola Iberian Partners desveló la mejora en el tratamiento económico de las indemnizaciones, se agotaron las pilas de las calculadoras en las casas de los 1.195 afectados. “Fue una noche de cuentas y mesas camillas. Se hicieron muchas y los trabajadores se dieron cuenta de que iba a ser muy difícil arriesgarse a perder esa oportunidad si la empresa mantenía su amenaza de mantener la oferta quince días y, acabado el plazo, volver a la oferta inicial”. “Ninguno de nosotros tiene fuerza moral para aconsejar mantener la tensión de las huelgas, los paros y las manifestaciones cuando Coca-Cola está mandando mensajes en forma de burbujas de dinero”, explica.

Las cifras orientativas de la burbuja son estas. En el caso de que el trabajador opte por pedir una recolocación a un puesto de destino en el que vaya a ganar 15.000 euros menos, la indemnización global sería de 87.000 euros. Si el caso es el de un empleado de 58 años con un salario bruto de 59.000 euros que desea acogerse al plan de prejubilación, su neto hasta la edad de jubilación sería de 2.700 euros mensuales.

Y, por último, en el caso de un empleado de una edad de 56 años, con una antigüedad de 15 años y un salario bruto de 57.000 euros anuales, opte por una baja voluntaria saldría de Coca-Cola con 123.000 euros en su bolsillo.

Ya nadie niega la marca

Coca-Cola Company ya no se esconde. Hace un par de semanas en la parte más virulenta de la contestación social al ERE, la compañía presidida por Marcos de Quinto tocó a arrebato y convocó en su sede a sus expertos en publicidad, a sus agencias externas y a todo tipo de asesores para construir una estrategia que acompañara a los balsámicos efectos que sabían iba a procurar la oferta económica. Hoy no es posible hablar de dos empresas, hoy es solo una aglutinada por lo que pudo ser una catástrofe. De hecho la embotelladora ha recuperada el nombre de la marca en sus comunicados.

Las cuentas de los sindicatos coinciden y son igual de contundentes. Han elaborado una tabla, a la que ha tenido acceso CincoDías, que sirve de guía para todos y cada uno de los trabajadores de la empresa que opten por acogerse a las bajas voluntarias.  En su caso no han tenido en cuenta la antigüedad de los trabajadores que podrían acogerse y las han realizado como si todas las bajas fueran a realizarse con un tope de 42 mensualidades, dado que los trabajadores de las embotelladoras acumulan por norma general mucha antigüedad en la compañía. Sus cifras no incorporan, por contra, los 10.000 euros lineales que la empresa ha ofrecido.

Su promedio para toda la empresa establece que los que opten por irse voluntariamente, saldrán de ella con una media de 247.269 euros en sus cuentas.  Por áreas, los empleados adscritos a la denominada ‘soporte’, acumularán una indemnización de 285.000 euros. Los trabajadores del área comercial percibirían 260.464 euros y la plantilla encuadrada en producción, almacén y logística, abandonarán la empresa con 227.239 euros. En el caso concreto de la planta de Fuenlabrada, la única que continúa en huelga, las indemnizaciones para cada una de estas áreas serían respectivamente de 327.293 euros; 321.699 euros y 297.886 euros.

El plazo acaba el viernes

El viernes próximo acaba el plazo marcado por Coca-Cola para adherirse de forma voluntaria a cualquiera de las tres modalidades que establece el ERE. Según datos de la propia compañía, son ya cerca de 1.000 los trabajadores que habrían optado por marcharse y aprovechar la oferta de la empresa. “Las cosas les están saliendo bien a las compañía, es comprensible –asegura un sindicalista– la tensión se ha reducido enormemente e incluso los compañeros de Comisiones Obreras en Fuenlabrada han reducido ya una velocidad la intensidad de sus declaraciones y la virulencia de la movilización”.