Merkel y Putin maniobran para evitar el daño a la relación comercial

La UE se juega en Ucrania su relación con el mercado ruso

335.000 millones de euros es el flujo comercial entre la UE y Rusia

Bruselas anuncia sanciones, pero no las aplica todavía

Imagen de las protestas contra el Gobierno de Ucrania en las calles de Kiev. (Photo by Roman PilipeyKommersant Photo via Getty Images)
Imagen de las protestas contra el Gobierno de Ucrania en las calles de Kiev. (Photo by Roman Pilipey/Kommersant Photo via Getty Images) Kommersant via Getty Images

El choque entre las fuerzas del orden público y los manifestantes contra el Gobierno de Víktor Yanukóvich ha provocado hoy otro baño de sangre en las calles de Kiev, capital de Ucrania, donde el número de muertes estimado se acerca ya al centenar. Los esfuerzos diplomáticos, mientras tanto, se afanan por frenar una escalada que ha puesto en peligro la supervivencia del propio país y, de paso, la convivencia entre la UE y Rusia, principal aliado del Ejecutivo ucraniano.

Alemania, el país de la UE con mayor relación comercial con Rusia, maniobraba ayer contrarreloj para evitar que la hecatombe política en el país de Víktor Yanukóvich dañe la privilegiada relación entre Berlín y Moscú.

“Queremos estar en contacto con Rusia en todo momento”, anunció el Gabinete de Angela Merkel, canciller alemana, tras informar a Vladimir Putin del desplazamiento a Kiev de tres ministros de Exteriores (Alemania, Francia y Polonia) para negociar un acuerdo entre el Gobierno de Yanukóvich y la oposición.

El fracaso de esa negociación pondría en peligro, como daño colateral, el flujo comercial entre la UE y Rusia, que supera los 335.000 millones de euros al año y del que depende la seguridad energética de varios países europeos, entre ellos, Alemania.

España, receptora de inversión y turismo ruso, también se alineó ayer con los países europeos partidarios de mantener abiertos los lazos con un Gobierno ucraniano respaldado actualmente por el Kremlin.

Para el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, la intensificación de las relaciones con Rusia ha sido una prioridad en un momento en el que, según sus datos, los consulados españoles en ese país conceden 11.000 visados diarios a ciudadanos rusos para visitar España.

Ayer, de momento, las tesis de Berlín se impusieron. Y los ministros de Exteriores de la UE, reunidos en Bruselas, aprobaron una lista muy limitada de sanciones contra Ucrania, que solo contempla el embargo de venta de material antidisturbios y la congelación de activos y denegación de visados a un número reducido de dirigentes ucranianos, todavía por concretar.

La aplicación definitiva de esas sanciones, además, dependerá en gran medida de las negociaciones en marcha en Kiev entre los ministros de Alemania, Francia y Polonia con el Gobierno y la oposición ucraniana.

Berlín aseguraba anoche que esas conversaciones apuntaban ya hacia un plan de paz, del que se espera que abra el camino hacia un nuevo Gobierno y una reforma de la Constitución. El deterioro de la situación en las calles de Kiev, sin embargo, no permite descartar una escalada de violencia que frustre esas maniobras orquestadas en gran parte desde Berlín y Moscú. Además, en sentido contrario presiona el Gobierno de EE UU, que ayer emitió un duro comunicado exigiendo a Yanukóvich “la inmediata retirada de sus fuerzas de seguridad del centro de Kiev”.

Hierro y acero

El desenlace de las ofensivas diplomáticas en uno u otro sentido podría producirse en las próximas horas. Bruselas asegura que, a pesar de la violencia, mantiene su oferta de firmar con Kiev el acuerdo de liberalización comercial que está en el origen de las protestas.

Ese acuerdo, insiste Bruselas, sería más beneficioso para Ucrania que para la UE, cuyas importaciones del país de Yanukóvich apenas alcanzan los 15.000 millones de euros. Las principales exportaciones ucranianas son hierro y acero.

El acuerdo forma parte del llamado Partenariado oriental, que la UE puso en marcha en 2009 para estrechar lazos con Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, Georgia, Armenia y Azerbayán. La estrategia ha logrado soliviantar a Moscú, que ve los tentáculos de la UE llegar a sus fronteras. Ahora la UE, o al menos Alemania, parece más preocupada por salvar su relación comercial con Rusia.

Error de cálculo en la expansión de la UE

El detonante de la crisis de Ucrania fue un error de cálculo de Bruselas en su expansión oriental, según fuentes diplomáticas europeas. La UE intentó firmar un acuerdo de liberalización comercial con Kiev sin tomar en cuenta la posible reacción de Rusia, principal socio de Ucrania. “Es cierto”, señalan esas fuentes, “que Moscú al principio no planteó reparos. Pero la Comisión Europea y, sobre todo, las capitales con mejores relaciones con el Kremlin, deberían haber anticipado el posible riesgo”. Muchos ucranianos interpretaron el acuerdo como el primer paso hacia Europa. Y Moscú vio en peligro su propia política comercial, que intenta eliminar fronteras con algunas antiguas repúblicas soviéticas, entre ellas, Ucrania (45 millones de habitantes). Finalmente, el Gobierno de Yanukóvich no se atrevió a pactar con Bruselas y estallaron las protestas.

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