Traspasa el caso al Tribunal de Luxemburgo

El Constitucional alemán renuncia a vetar las compras de deuda por el BCE

El presidente del Banco Central Europeo (ECB), Mario Draghi, asiste a una rueda de prensa en Fráncfort, Alemania, el 6 de febrero de 2014. Ampliar foto
El presidente del Banco Central Europeo (ECB), Mario Draghi, asiste a una rueda de prensa en Fráncfort, Alemania, el 6 de febrero de 2014. EFE

Alivio en la zona euro. El Tribunal Constitucional alemán da un respiro, quizás temporal, a los programas de deuda lanzados por el Banco Central Europeo. El organismo judicial ha anunciado hoy que renuncia a ejercer su derecho de veto sobre este programa anunciado en septiembre de 2012 y que puso fin al anterior programa de compras de deuda, llamado SMP y que remitirá el caso al Tribunal de la UE, radicado en Luxemburgo. Es la primera vez que el Constitucional alemán remite un caso a la instancia europea.

Esta decisión no significa que aprueba el movimiento aprobado por el presidente del BCE, Mario Draghi, y que se ha visto como uno de los principales factores estabilizadores del euro. El Alto Tribunal considera que existen "razones sustanciales" para afirmar que este programa "excede su mandato" y que "viola la prohibición de la financiación monetaria del presupuesto". No obstante, la Corte germana apunta que existiría la posibilidad de que “una interpretación muy restrictiva” del programa OMT a la luz de los tratados pudiera llegar a ser conforme con la normativa. El BCE, por su parte, ha anunciado hoy que reitera que este programa "entra dentro de su mandato".

Salvamento
Corría septiembre de 2012, en plena crisis de la deuda soberana y con España en el ojo del huracán. Draghi llevaba meses siendo insistentemente preguntado por retomar las compras de deuda de países en problemas, tal y como había hecho en el pasado con Grecia o España. Este programa se conocía como SMP (que correspondía a Securities Markets Programme), o Programa para el Mercado de Valores). Estas compras se hacían con cargo al balance del organismo con el solo objeto de reducir su rentabilidad (el precio que han de pagar los Tesoros de los Estados a los tenedores de deuda) y no conllevaban contrapartida por parte de los estados. Que el BCE comprase deuda podía constituir un alivio para países como España. La deuda a 10 años había batido su récord el anterior mes de julio, al tocar el 7,6%, y en ese momento cotizaba a algo más del 6% (hoy está en el 3,6%). Entonces, en esa rueda de prensa, anunció un camino intermedio.

A partir de entonces, los Gobiernos que desasen beneficiarse de esa ayuda deberían presentar una solicitud formal al fondo de rescate de la zona euro y someterse, como mínimo, a un programa de ajuste preventivo revisable cada tres meses por parte de la Comisión Europea, el BCE y, siempre que sea posible, el Fondo Monetario Internacional (FMI). Nacía la OMT (Outright Monetary Transactions). El programa nunca ha sido activado.

El siempre ortodoxo Bundesbank, opuesto a cualquier compra de bonos por parte del BCE, sin embargo, no vio con buenos ojos este programa, que, en cambio, sí aceptó el Gobierno de Angela Merkel. De hecho, votó en contra en el consejo del BCE. Su presidente, Jens Weidmann, interpuso una demanda en primavera de 2013 ante el Tribunal Constitucional.

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