Editorial

Draghi da valor a la paciencia

No parece preocuparle mucho a Mario Draghi la agitación de las divisas de los países emergentes, ni tampoco parece incomodarle demasiado el riesgo de deflación en Europa. Todo ello a juzgar por el hecho de que ha tomado la decisión de esperar y ver, y no gastar munición que pudiera necesitar en los próximos meses si la volatilidad con epicentro en las economías emergentes afectase demasiado a la zona euro, ya sea con una apreciación excesiva de los tipos de cambio del euro, ya sea con una subida significativa de los tipos de interés a largo plazo. De su mensaje de ayer se desprende que Europa ha encajado bastante bien los movimientos tectónicos desatados por el repliegue monetario de la Reserva Federal, y aprecia ligeras mejoras en el crédito que podrían solidificar la recuperación en los próximos meses.

Los mercados leyeron bien su decisión, aunque algo tuvo que ver en el rebote alcista de Bolsa y deuda el buen comportamiento del empleo en Estados Unidos. Y bien podría mantener cada pieza del puzle como está ahora colocada hasta ver qué aflora del análisis de activos de la banca o incluso de los test de estrés, acontecimientos que deberían despejar cuantas dudas alberguen aún los mercados sobre la banca europea. Hasta entonces, paciencia, que también tiene valor, también cotiza.

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