Facilita una inyección de capital en Unicredito e Intesa Sanpaolo

Italia se presta a ‘regalar’ 3.500 millones de euros a su banca

 El primer ministro de Italia Enrico Letta.
El primer ministro de Italia Enrico Letta. EFE

El gobierno italiano ha aprobado una ampliación de capital del Banco de Italia, operación aparentemente anodina pero que ha disparado las alarmas en el resto de países europeos por si se convirtiera en una ayuda encubierta a las entidades transalpinas de cara a los tests de estrés de este año.

La inyección podría ascender a varios miles de millones de euros, al revalorizar las participaciones en el capital del banco central desde 0,52 euros en la actualidad a 20.000 euros. Los principales accionistas son Unicredito e Intesa Sanpaolo. Y la plusvalía, aún sometida al fisco, podría contribuir a cubrir las necesidades de capital que se detecten en las pruebas de esfuerzo.

El propio procedimiento para ampliar capital suscita las sospechas. Tras casi 80 años sin modificarlo (se fijó en 1936, en tiempos de Mussolini), el Gobierno de Letta aprobó un decreto ley a toda prisa a finales del año pasado. Hasta el punto de que ni siquiera informó a tiempo al Banco Central Europeo, cuyo dictamen reprocha a Roma que aprobase la norma sin esperar su pronunciamiento.

El BCE ha convalidado la norma, pero en el último párrafo de su dictamen advierte a las autoridades italianas que la posible transferencia de recursos financieros a los accionistas “deberá cumplir con las leyes europeas pertinentes”. Una advertencia que parece aludir a la probable revisión del mecanismo por parte de la dirección general de Competencia de la CE, por si constituyera ayuda de Estado.

En el decreto-ley, aprobado a finales de noviembre y convalidado por el Parlamento el pasado viernes, Roma lleva a cabo una revalorización multimillonaria de las acciones de su banco central, con cargo a las reservas del emisor. Como consecuencia, Banco de Italia pasará de un valor contable de 156.000 euros 7.500 millones de euros. Todo un regalo para sus accionistas, entre los que figuran en primer lugar Intesa Sanpaolo, con 30,3% de las 300.000 cuotas participativas que el sector italiano tiene en su banco central, seguido por Unicredito (66.342 o el 22,1%) y la aseguradora Generali (19.000 o el 6,3%).

El Decreto, curiosamente, fija un techo de participación del 3%, lo que obligará a esas entidades a deshacerse de buena parte de sus acciones, que podrían serle compradas por el propio Banco de Italia en un plazo de 24 meses años.

Analistas citados por Reuters cifran en 2.300 millones el beneficio potencial para Intesa Sanpaolo. Y en 1.150 millones el de Unicredito.

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