Editorial

Compromiso con la ciencia

Entre las muchas víctimas que han dejado la crisis y los recortes que la acompañan están el impulso al talento y uno de los campos en los que este se expresa más eficazmente, la actividad científica. Siendo una más de las muchas áreas afectadas por las dificultades económicas, el freno de la actividad investigadora tiene un efecto multiplicador negativo muy superior a otras.

Un país en el que no se investiga es un país camino de la tumba. Y datos como que casi un millar de doctores jóvenes se hayan visto obligados a dejar el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desde el inicio de los recortes públicos en I+D hablan por sí solos de la difícil situación. Esa es la razón por la que hay que abrir los brazos a toda iniciativa que intente paliar esta grave carencia. Y en esa línea va el programa de mecenazgo ComFuturo, dirigido desde el CSIC al sector privado.

El objetivo es que las empresas patrocinen la actividad de jóvenes doctores a cambio de 150.000 euros por tres años. A cambio, tendrán deducciones fiscales por financiar el proyecto a través de la Fundación General CSIC. Santander y Aqualogy ya se han comprometido con el programa y otro medio centenar de grandes empresas están interesadas. Es un paso más en ese fértil campo de la colaboración público-privada en el que tan buenos frutos se pueden encontrar.

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