"Es momento de explorar nuevas oportunidades", afirma

Jaime Echegoyen se marcha de Barclays

Jaime Echegoyen
Jaime Echegoyen

En un hecho relevante remitido a la CNMV, Barclays ha anunciado que su consejo de administración ha acordado en una reunión celebrada hoy aceptar la renuncia de Jaime Echegoyen como miembro de dicho consejo y nombrar como nuevo consejero delegado a Antonio Manuel Castro Jiménez. Será el máximo ejecutivo del grupo en España, si bien el negocio minorista quedará a cargo de Claudio Corradini, hasta ahora responsable de este área del grupo en Italia.

Echegoyen llegó a Barclays en febrero de 2011 procedente de Bankinter, donde también ocupó el puesto de consejero delegado. Durante su gestión, ha tenido que abordar un profundo proceso de cambio en la filial española del grupo británico, que ha pasado por un ajuste de plantilla y oficinas y por un replanteamiento del foco de negocio de la entidad, ahora más centrada en la clientela de altas rentas.

“Después de haber implantado el cambio para situar nuestro negocio en una posición de solidez, ha llegado el momento de explorar nuevas oportunidades fuera de Barclays”. Así se ha manifestado Echegoyen a través de un comunicado difundido por la entidad, en el que se explica que la marcha del directivo está motivada por su deseo de tomar un nuevo rumbo profesional.

Antonio Castro le sustituirá como máximo representante en España del grupo, tanto del área minorista como mayorista. Y del área comercial y de banca minorista se ocupará a partir de ahora Claudio Corradini, que se ha ocupado desde septiembre de 2012 del negocio retail del grupo británico en Italia.

Fuentes de Barclays apuntan que los cambios en la ejecutiva no suponen modificación alguna en la estrategia y el rumbo tomado por la entidad en España. Después de los ajustes realizados, "tenemos un estrategia clara y fija en España hasta 2015", defienden. 

Con el estallido de la burbuja inmobiliaria en España, Barclays llegó a plantearse su marcha del país, donde había apostado por intentar competir con las entidades nacionales en el negocio de banca comercial, en especial tras la adquisición de Banco Zaragozano. La mala experiencia en inversiones inmobiliarias y los fuertes requerimientos de capital obligaron a Londres a inyectar unos 1.300 millones de euros a la filial española.

Sin embargo, el grupo decidió dar un giro a su estrategia para volver a su perfil tradicional, el de los clientes de alto poder adquisitivo. De cara a 2014, la entidad había anunciado un nuevo viraje aún más centrado en los clientes premier, con el objetivo de incrementar esta clientela en 19.000. 

De la banca comercial a la premier

Con la marcha de Jaime Echegoyen, queda en la retaguardia uno de los ejecutivos de banca de referencia en el panorama bancario español. Lideró la gestión en Bankinter, entidad a la que puso a la vanguardia en el uso de las nuevas tecnologías y a la que mantuvo en un segundo plano durante los excesos del boom inmobiliario, una decisión que ha permitido a la entidad que ahora dirige María Dolores Dancausa un esfuerzo en provisiones notablemente inferior al del conjunto de bancos, gracias a una reducida exposición al crédito a promotores.

Echegoyen dejó Bankinter en octubre de 2010 y se incorporó como máximo ejecutivo de Barclays en España en febrero del año siguiente. El directivo aterrizó en un banco que había universalizado la base de su clientela, ampliándola desde el segmento premier para competir con el resto de banca minorista tradicional. Y afrontó a su llegada las nuevas directrices marcadas desde la matriz londinense, que decidió continuar en España a pesar del fuerte esfuerzo de saneamientos que fue necesario a cambio de un profundo ajuste y de un cambio de estrategia. El objetivo era regresar a la banca premier marca de la casa, en detrimento de la banca tradicional en la que se había forjado Echegoyen, aunque fuera con el toque distintivo de Bankinter, no tan universal como otras entidades domésticas.

Durante los tres años en que Echegoyen ha dirigido Barclays, y a consecuencia de la búsqueda de una clientela más selectiva, la entidad ha reducido su red de oficinas hasta las 217 actuales, desde las 590 sucursales con que contaba en 2011 y ha reducido su número de empleados de los 3.450 de cierre de ese año a los 2.800 trabajadores al término de 2013.

Normas