Editorial

Pensiones, costes y competencia

El estado financiero de la Seguridad Social no es bueno y si en 2013 sus gestores han echado mano de los recursos del fondo de reserva para costear las pensiones, este año no será diferente. De hecho, deberán tomar más fondos que en 2013 para pagar a los 8,3 millones de pensionistas. La larguísima crisis del empleo, la escasa entrada de cotizantes y la limitación de sus aportaciones, y el imparable goteo de nuevos jubilados con pensiones mucho más elevadas de las que vegetativamente se amortizan, dificultan cada vez más cuadrar los números. Por ello el Gobierno estresa cada vez más los costes empresariales buscando nuevas fuentes de ingresos, tal como ha hecho ahora considerando bases de cotización los salarios en especie: vales de comida, seguros médicos o planes de pensiones.

La situación fiscal del Estado y aledaños (Seguridad Social) sigue siendo muy delicada, y es obligación de todos los agentes (empresas y trabajadores), y de todos los sectores, hacer las aportaciones legalmente exigibles a la Hacienda y a la Seguridad Social. No aportar es voluntario, pero ilegal. Pero no puede haber zonas de sombra en actividades protegidas de la competencia por tener una fiscalidad blanda o estar simplemente exentas. Y en estos tiempos no puede haber ningún negocio que justifique su rentabilidad en una ventaja tributaria.

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