Tribuna

España vuelve al terreno de juego

El 2014, fuera de la recesión técnica, nos va a traer un año muy interesante desde el punto de vista económico. Probablemente va a ser el primer posrecesión, con un crecimiento exiguo y una tasa de paro desproporcionada con el resto de variables macroeconómicas.

Es el año de elecciones europeas y podríamos definirlo como el año en que España vuelve a Europa, el rescate no rescate se ha dado por finalizado y desde todos los centros de poder europeos se cuenta con España, se pone de ejemplo y se busca la complicidad con el país para intentar normalizar la situación europea en general. 2014 también será el año sin dudas sobre la continuidad de la moneda única, hecho muy relevante después de años poniendo en solfa su supervivencia.

Con este entorno, España afronta el próximo curso como una economía débil, que sufrirá o gozará (depende del punto de vista) de múltiples reformas en muchos ámbitos distintos de la economía y, por ende, de la propia sociedad.

Reformas que nos mantendrán en la línea débil de mínimo crecimiento económico o, por el contrario, nos ayudarán a cambiar la tendencia de ese temido paradigma de salida de la crisis en forma de U.

Si analizamos las perspectivas para los agentes económicos que deberían ser los destacados en una economía: las empresas y los consumidores (ya está bien de que el Estado quiera ser el motor y el agente fundamental del cambio), lo que vemos es que las empresas de gran tamaño seguirán en la línea actual, ya comienzan a repartir dividendo de nuevo y su diversificación internacional ha hecho que pasen la recesión de una manera dura pero soportable, así que no les queda más que continuar consolidando la senda, ser más rentables y aprovechar la coyuntura para crecer de forma orgánica y también de manera apalancada con compras. Las pymes son otro cantar, las que han desaparecido ya han quedado en el camino, y alguna más quedará en los últimos coletazos de la salida de esta recesión, pero las que han sobrevivido son más fuertes.

Estas pequeñas y medianas empresas tienen que cumplir el reto de diversificarse, crecer, internacionalizarse, convertirse en players de más poder de mercado o, directamente, especializarse al máximo para exprimir y ampliar su ventaja competitiva, convertirse en una empresa hidden champion, como nos enseñó Hermann Simon. La palabra para las pymes: ¡crecer!
¿Quiénes nos faltan? A los que hemos dejado para el final, los que más sufren y seguirán sufriendo las consecuencias de la recesión, los consumidores.

Este grupo económico, que es un grupo puramente humano, saldrá de la recesión en dos velocidades, es decir, unos saldrán rápido o ya han salido y otros, por desgracia, dada la estructura económica de nuestro país y las tasas de crecimiento esperadas (y ojalá me equivoque) van a vivir en el desempleo durante muchos años, y gran parte de ellos es muy probable que no encuentren un empleo hasta su jubilación técnica; triste pero cierto.

¿Qué dos mecanismos debe utilizar nuestra economía para mitigar esto? Como no creemos en los milagros en las tasas de crecimiento (que bienvenidos serían), nuestra economía debe flexibilizar el mercado laboral (no confundamos con precarizar y sí podemos confundirlo con temporalizar, puede haber empleo temporal sin ser precario) y aprovechar la oportunidad para construir una economía con cimientos sólidos, basada en sectores competitivos y que nos permita crear empleo a tasas inferiores de crecimiento, como ocurre en otros países.

Es complejo pero es posible; solamente nos hace falta voluntad y orden, adjetivo el primero que se aplica automáticamente a nuestra cultura, no tanto el segundo...

Resumiendo, España vuelve a la cancha, como ejemplo en Europa, cuentan con nosotros, no debemos decepcionarlos y en esos mecanismos para no decepcionar a todos los ojos que nos miran tenemos la clave para que nuestra población no sufra un país dual, con dos velocidades. En nuestras manos está.

 

Javier Fuentes Merino es director general de Grupo Venta Proactiva

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