Entrevista con Gonzalo Urquijo, presidente de la asociación Unesid
Gonzalo Urquijo, presidente de Unesid y de ArcelorMIttal España.
Gonzalo Urquijo, presidente de Unesid y de ArcelorMIttal España.

"La reforma eléctrica abocará al cierre de empresas siderúrgicas"

Las compañías del acero exportan el 70%

Sus costes energéticos suponen un 30% del total

La escalada de precios les impide competir

La asociación que preside Gonzalo Urquijo la integran 46 siderúrgicas que facturan 13.000 millones de euros anuales y dan empleo directo e indirecto a 60.000 personas. Las asociadas de Unesid invierten 300 millones al año frente a los 500 millones que invertían antes de la crisis. Esta la han sorteado gracias a las exportaciones y a la competitividad proporcionada por la reforma laboral. Pero otra reforma, la eléctrica, está llevando al límite a sus empresas.

 Pregunta. En los últimos días se han encendido todas las alarmas por las fuertes subidas de los precios del mercado eléctrico. Más de 20 plantas industriales han parado su producción.

respuesta. Estamos enormemente preocupados con los precios de cara al año que viene, sobre todo, si los comparamos con Francia, que son un 20% más bajos, o con Alemania, un 35%. El diferencial con estos competidores se puede agrandar aún más.

P. ¿A qué cree que se debe esa diferencia?

"Nos encantaría tener la mitad del ebitda que las eléctricas. Su problema es de márgenes, el nuestro, de superviviencia"

R. En estos momentos, el spot en España está muy alto porque no hay viento y se está consumiendo carbón y gas, combustibles que marcan precio y son muy caros [se ha llegado a superar los 90 euros MWh]. Después está el precio a largo plazo, que en Alemania se basa en el carbón API, que se sitúa en 38 euros MWh, 14 euros menos que en España. El mercado alemán es muy abierto, está interconectado y las ofertas a la gran industria están ligadas al carbón a futuro.

P. Pero se dice que en estos países los precios son también muy altos.

R. Las empresas europeas se quejan siempre de tener costes más altos que los de Estados Unidos, pero a mí ya me gustaría tener los costes alemanes, lo nuestro es mucho peor. Nos da la sensación de que el Gobierno lo fía todo a la recuperación económica, pero nosotros hablamos del día a día.

P. ¿Cómo ha sorteado el sector del acero la crisis económica?

R. Una gran parte de nuestro sector produce para la construcción y ahora, debido a la crisis, nos hemos convertido en grandes exportadores: vendemos fuera más del 70%. Hay un elemento clave que es la competitividad, a la que ha contribuido la reforma laboral. Muchos asociados han podido renegociar sus convenios con rebajas salariales de hasta el 20%. Hemos sido el primer país europeo en aplicarlas. La alternativa habría sido el cierre de plantas.

P. Pero también se han cerrado fábricas, como la de ArcelorMittal, en Madrid; la del Grupo Gallardo, en Azpeitia o la gallega Megasa, que amenaza con trasladarse a Portugal.

"Si persiste la situación de precios altos, habrá cierres de plantas y pérdidas netas de producción”

R. Sí, ha habido cuatro o cinco cierres, pero se han hecho de un modo socialmente responsable, procurando dar salida a todos los trabajadores o reubicando producciones. Pero si la situación de precios altos persiste, habrá cierres y pérdidas netas de producción.

P. ¿Cuánto pesa la energía sobre los costes totales?

R. Los costes eléctricos suponen un 30%, seis puntos más que en 2008. La materia prima sube y baja, está expuesta a los vaivenes de los mercados, pero la puedes comprar donde quieras, mientras que los megavatios los tienes que adquirir aquí. Y los suministradores son los que son y España es una isla energética.

P. ¿Qué les preocupa más los peajes o la deriva de los precios?

R. Ambas cosas. Entendemos al Gobierno pues el déficit de tarifa [que financian los peajes] es una ecuación de gran complejidad, pero nosotros no podemos competir. Además, en el caso de las multinacionales, tienes dos competencias: la de terceros que producen lo mismo que tú y la de filiales de tu propia casa con megavatios más baratos.

P. Pero el déficit de tarifa es una lacra. ¿No cree?

R. Sí, pero pero nosotros tenemos otra lacra: el hundimiento del mercado, en el que hemos pasado de vender seis millones de toneladas de corrugados a 1,5 millones. El problema de las eléctricas son sus menores márgenes y el nuestro, las pérdidas y sobrevivir. Aquí se invierte todas las mañanas y si dejas de invertir empieza la muerte. Los bancos no te financian y las aseguradoras reducen el riesgo de tus clientes. Las eléctricas están afectadas, pero hay que comparar las cuentas de resultados: me encantaría tener la mitad de su ebitda. El consumo de energía está en niveles de 2005 y el de nuestro productos, de 1995.

P. ¿Por qué la industria no hace contratos bilaterales con las eléctricas?

R. Nos hubiera gustado que ante esa falta de demanda, las eléctricas hubieran venido a nosotros a ofrecernos contratos, algo lógico en un mercado abierto. No hay contratos bilaterales, pero es normal, no tienen ningún incentivo para ello:por qué te voy a vender barato si puedo vender caro. Incluso los ciclos combinados, que están ociosos, prefieren cobrar los pagos por capacidad antes que firmar contratos. En otros países de Europa se valoran mucho los contratos a medio y largo plazo. Aquí los pocos que hay están indiciados al pool, compras a futuro a 2014. Hasta la reforma eléctrica, nuestra curva de precios era igual a la de Alemania y la de Francia. Apartir de julio, las curvas se separaron.

P. O sea, que el solo anuncio de la reforma ha sido pernicioso.

R. Es normal, un mercado de futuros son expectativas y hay expectativas negativas: que a los europeos les bajaba el precio y a nosotros nos subía. No podemos comprar a futuros.

P. Pero la UE ha dado un viraje y ha decidido apoyar a la industria.

R. Sí, pero solo de modo nominal, no efectivo. Ante el cierre y la deslocalización de industrias, todos se han puesto nervioso. Ha habido un cambio de actitud, pero no ha habido medidas concretas. No queremos que se nos ayude, sino competir en igualdad de condiciones con los competidores. Queremos ser los más liberales del mundo, me parece bien, pero permítame competir.

 

"Estudiamos recurrir la orden de interrumpibilidad"

El presidente de Unesid, opina que el mecanismo de interrumpibilidad “ha ayudado mucho al sistema y nos ha permitido tener la energía más barata”. Pero su aplicación “ha requerido de inversiones mayores para igual producción y alcanzar acuerdos con las plantillas, obligadas a trabajar en turnos de noche, fines de semana y agosto”. Después, cuando lo requería el sistema, “cortábamos en cuestión de minutos”.

Con la reforma eléctrica, el Gobierno ha reducido las aportaciones por este servicio en 150 millones de euros, hasta 550 millones. Además, su reparto se hará mediante un mecanismo de subasta, cuyo resultado es “una verdadera incógnita”, según Urquijo, con lo que “el recorte puede ser aún mayor. “Estamos en una situación de falta de visibilidad, cuando somos un sector con unas inversiones a largo plazo, que se paralizarán por la enorme incertidumbre”.

La orden de interrumpibilidad se aprobó el 1 de noviembre y REEtiene dos meses para desarrollar la subasta. Unesid estudia “recurrir esta orden”, aunque no se puede permitir el lujo de largos pleitos. Respecto al apoyo que el resto de Europa da a su industria, el presidente de la patronal siderúrgica, opina que “cada país es un mundo y en algunos es difícil enterarse de las ayudas”. Pero hay algo evidente:“a CE sacó unas directrices pésimamente elaboradas, para apoyar a las empresas con el CO2:Alemania ha puesto 500 millones de euros para su industria;Reino Unido, 480 millones y España, un millón de euros, que no ha pagado”. Para Urquijo, la pregunta es: “¿los europeos queremos industria? En Europa tenemos consumo, unas fábricas muy competitivas y sería una pena perder nuestra base industrial”.

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