Las negociaciones para el ‘FROB europeo’ entran en la recta final
El ministro español de Economía, Luis de Guindos, charla con el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem.
El ministro español de Economía, Luis de Guindos, charla con el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem. EFE

Berlín impone un fondo de resolución bancaria a su medida

La Unión Europea parece dispuesta a cumplir con el calendario pactado, que aspira a un acuerdo a nivel de Gobiernos sobre el Mecanismo Único de Resolución Bancaria (MUR) antes de final de año. La meta está al alcance tras las negociaciones contrarreloj que se han sucedido en la última semana. Anoche, volvieron a reunirse en Bruselas los ministros de Economía del núcleo duro de la zona euro (Alemania, Francia, Italia, España y Holanda), como ya hicieron el viernes pasado en Berlín. Y hoy, la reunión del Ecofin (consejo de ministros de Economía y Finanzas de la UE) que se celebra en la capital europea intentará dar el impulso definitivo a las negociaciones en marcha.

“Queremos llegar a un acuerdo y creo que mañana [por hoy] seremos capaces de lograrlo”, señaló ayer el ministro de Economía, Luis de Guindos, a su llegada a Bruselas. El resto de ministros europeos compartían el optimismo del español. E incluso el ministro alemán en funciones, Wolfgang Schäuble, señaló que “hay posibilidad de llegar a un acuerdo”, aunque sugirió también la posibilidad de una nueva reunión del Ecofin la semana que viene. Para entonces, el nuevo Gobierno de Angela Merkel (en coalición con los socialistas) ya habrá tomado posesión y Schaüble probablemente, seguirá con la misma cartera.

El cumplimiento del calendario, sin embargo, tendrá que ser a expensas de recortar en parte la ambición del proyecto inicial, para lograr el visto bueno de Berlín. Aún quedan importantes puntos por negociar, pero el acuerdo que se perfila reconoce ya gran parte de las exigencias de Alemania. Berlín ha logrado importantes salvaguardas que evitarán un trasvase automático de recursos europeos hacia las entidades en dificultades.

La principal barrera, según los últimos textos negociados en el Ecofin, consistiría en mantener en silos separados la contribución de las entidades de cada país al fondo de resolución europeo, para saber en todo momento cuándo se ha agotado su aportación. Solo entonces se podrían poner en marcha los mecanismos de solidaridad supranacional, bien a través del fondo de resolución o, como último recurso, a través del fondo de rescate (Mecanismo Europeo de Estabilidad o MEDE).

Incluso en esos casos, Berlín quiere reservarse varias llaves para evitar que la hucha común pueda utilizarse con facilidad. Una de las armas que parece a punto de lograr es la ponderación de voto en el MUR en función de la riqueza de un país. Ese modelo se apartaría del sistema puramente federal que se aplica en el Banco Central Europeo, donde el voto del gobernador del Banco de Alemania (Bundesbank) pesa lo mismo que el del Banco de España o el de Malta.

Alemania también parece haber evitado la centralización total de la autoridad de resolución, que según el proyecto inicial sería asumido por la Comisión Europea. Los últimos compromisos apuntan a que Bruselas solo asumirá ese control en el caso de las crisis más benignas, aquellas en que la reestructuración de un banco podría financiarse con los recursos de la propia entidad. En el resto, Alemania exige una autoridad política complementaria, probablemente a través del Ecofin, que reserve a las capitales la última palabra sobre la utilización de recursos públicos. “Nos parece más efectiva nuestra fórmula [con autoridad central], pero no somos dogmáticos y estamos dispuestos a buscar el compromiso”, se resignaban ayer fuentes de la Comisión Europea.

Berlín, por último, quiere reducir al máximo el riesgo de utilización de recursos públicos, por lo que se podría adelantar la aplicación de las normas de autorrescate, que debían aplicarse en 2018. Esas normas, que implican la imposición de pérdidas a accionistas y bonistas junior (como se hizo en el rescate de la banca española) podrían entrar en vigor de manera simultánea a la puesta en marcha del MUR, es decir en 2015 o 2016 como muy tarde.

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