Entrevista a Santiago Satrústegui presidente y consejero delegado de Abante Asesores
Santiago Satrústegui, presidente y consejero delegado de Abante Asesores
Santiago Satrústegui, presidente y consejero delegado de Abante Asesores

“Las ideas económicas actuales no explican la crisis”

Un ensayo a medias entre el responsable de una firma de asesoría e inversiones y un conocido filósofo no es un producto que se encuentre habitualmente en las librerías. Pero Santiago Satrústegui, mano a mano con José Antonio Marina, acaba de publicar La creatividad económica, libro en el que plantean, por un lado, cómo la ciencia económica no ha sido capaz de explicar bien la crisis y, por otro, cómo debe ser el futuro económico y empresarial después de la Gran Recesión. Ambos planteamientos desde un punto de vista heterodoxo. Satrústegui se muestra moderadamente optimista sobre la economía, aunque matizando que la mejora en el plano financiero tardará en llegar a la realidad de la calle.

Pregunta. ¿Hay mimbres para el optimismo respecto a la recuperación de la economía?
Respuesta. Hay detalles positivos, en las cifras que todos vemos y también más allá... como en el consumo de tarjetas de crédito. O en el interés que pagan los bancos por el dinero depositado a un día. Hay datos esperanzadores. Es un escenario inestable, sujeto a cualquier susto, pero eso es un escenario normal. El escenario apocalíptico lo hemos dejado atrás.

P. ¿Yen la banca?¿Queda mora por aflorar?
R. Vamos a ver temas puntuales, pero en el conjunto del sistema la mora se está poniendo de manifiesto. El Sareb ha sacado activos fuera. La morosidad dependerá de la velocidad a la que vuelva la financiación.

P. Eso es clave para las pymes.
R. Con las expectativas actuales y con crédito muchas empresas se pueden salvar. Lo que necesitan es dinero. Y se tienen que estrechar los márgenes. Los spreads en la financiación a las pymes son brutales. Si los bancos se financian al 1% o 2%, la pyme paga el 8% o el 10%...

P. En el libro se habla de la evolución de las ideas económicas. ¿Qué pasó con la refundación del capitalismo?

R. Las ideas que tenemos hasta ahora no explican bien lo que está pasando. Le hemos dado el Nobel a un pensador económico y a su contrario... No estamos ante una ciencia muy demostrada. Una de las grandes sorpresas de esta crisis es que se ha usado una medicina novedosa: las compras de activos por los bancos centrales. Es terreno inexplorado; estamos mejor de lo que estábamos, y no han pasado las calamidades que se pronosticaban. Ahora predicen otras, pero como se suele decir, los agoreros han predicho 15 de las últimas tres crisis. Sobre la refundación de capitalismo... El mercado es la forma más eficiente de asignación de recursos, pero comete excesos, tiene que tener un límite que nosotros consideramos que está en la ética. En el propio interés del capitalismo estará el limitar las diferencias que genera.

P. ¿Y esa analogía de que los países no deben gastar más de lo que ingresan, como si fueran familias?
R. Un estado soberano de su divisa nunca puede hacer default salvo que quiera, porque siempre puede emitir para hacer frente a sus pagos en su divisa. Otra cosa es que lo haga de forma anárquica de forma que su divisa no la quiera nadie. Pero la divisa más apreciada en el mundo es el dólar, y el estado siempre puede emitir dólares para hacer frente a sus pagos. Si EE UU hubiese entrado en default, habría sido una decisión política y voluntaria, no porque gaste más de lo que ingresa. Esto es lo que explica la Teoría Monetaria Moderna (MMT, por sus siglas en inglés). Cuando se habla de que los chinos financian la deuda de EE UU... no es porque sean amables, sino porque ingresan en dólares y no lo quieren cambiar a su moneda local. Y en algún sitio tienen que depositar el dinero.

P. ¿Y los bancos centrales? ¿Han entendido la crisis?
R. El modelo americano ha sido meter dinero en el sistema, y ha ido mejor que otros. Los japoneses van a hacer como los americanos pero a lo grande. Y en Europa, Draghi ha explicado al mundo que el euro va a ir adelante y que Alemania hará el esfuerzo para que sea así, y que los que tienen que pasar por la devaluación interna también. Pero también tenemos que como Europa está más despistada o haciendo cosas distintas, tenemos la divisa más cara del momento, y eso nos puede hacer sufrir. Ahora, el BCE tiene que unificar intereses de países muy distintos, y por eso todo lo que sea integración política financiera será bueno.

“Se ha optado por favorecer al deudor”

Cuenta Satrústegui que uno de los mitos económicos más anclados es la idea de que el ascenso del nazismo fue fruto de la hiperinflación. “Todo el mundo lo cree, pero en el libro explicamos que eso fue 10 años antes. Hay que hacer mucha pedagogía, sobre todo en Alemania, sobre la política monetaria”, explica Satrústegui. Eso sí, el directivo de Abante considera que la consolidación de Angela Merkel es una buena noticia para Europa. “Si miras los resultados, es un refrendo de que los alemanes quieren Europa. Con sus condiciones, y con un peso político como nunca han tenido con tan poco coste militar. Pero Europa”.

Sobre la crisis de deuda que ha castigado a la zona euro, explica que el mundo se divide en deudores y acreedores, y que cuando crece la deuda crecen también los acreedores, y esto también está relacionado con la inflación. “Si estás dispuesto a crear inflación haces más llevadero el coste de la deuda, porque lo que debe va valiendo menos. Si proteges al acreedor el dinero sube de valor pero, claro, le restas capacidad de pago. En esta crisis se está favoreciendo al deudor, y hay gente a la que no le gusta”, explica. “Pero esto es bueno para la economía, porque favorece al (inversor) que asume un riesgo superior frente al que se limita a comprar un bono alemán”.

Normas