Ciencia
Controle la tele y el DVD solo con la mente

Controle la tele y el DVD solo con la mente

La Caixa cofinancia un proyecto de la Universidad de Valladolid

Un voluntario en silla de ruedas enciende la televisión solo con fijarse en un monitor de ordenador. Sin ningún movimiento. En la cabeza lleva un gorro con ocho electrodos que capta su actividad cerebral. Vuelve a concentrarse, mira la pantalla y activa el DVD. Repite la misma acción con un ventilador, un equipo de música y una lámpara.

Este es un ejemplo real de un proyecto español que ha desarrollado el software Brain Computer Interface y en el que ha participado el grupo de ingeniería biomédica de la Universidad de Valladolid y el equipo de bioingeniería del CSIC. Los ensayos se han llevado a cabo en el Centro de Referencia Estatal de San Andrés del Rabanedo (León) para discapacidad y dependencia. Ha contado con financiación de 250.000 euros de la Fundación General CSIC y la Obra Social La Caixa.

La plataforma informática tiene realmente dos usos, el de control domótico de aparatos con la mente y el entrenamiento cerebral para personas de avanzada edad para fomentar un envejecimiento saludable.

El software interpreta la voluntad de la persona solo fijando la mente en el botón del monitor que quiera activar, por ejemplo, encender o apagar la tele, subir el volumen o cambiar el canal. La imaginación de tareas mentales concretas produce cambios en la amplitud de ritmos sobre diversas partes del cerebro, captada por técnicas de electroencefalografía. El experimento se ha llevado a cabo con 30 pacientes del centro leonés.

Los estudios se han realizado en el Centro de Referencia de León, el único dedicado a discapacidad y dependencia en España. Fue inaugurado en 2007 por el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, en plena implantación de la Ley de Dependencia. Allí se atiende, en un lugar puntero tecnológicamente, a usuarios de todo el país.

“Este proyecto es bastante puntero en el mundo”, asegura Roberto Hornero, del grupo de ingeniería biomédica de la Universidad de Valladolid, quien ve futuras aplicaciones para esta innovación. “Le puede interesar a la industria del videojuego, que trabaja en avances similares, o a empresas como Honda, que trabajan en robótica. En un futuro podemos imaginar controlar un robot con la mente, al que le digas que haga la cama o que ponga la mesa”, explica.

Los principales destinatarios de la innovación, si llega hasta el mercado, serían las personas dependientes o con discapacidad, para mejorar su calidad de vida. Aunque el software esté preparado, de momento tiene otros inconvenientes, como la incomodidad y el precio del gorro que realiza la electroencefalografía. Ya hay modelos con un importe alrededor de 500 euros, pero Hornero destaca que seguirán bajando de coste y que se mejorarán gracias versiones inalámbricas.

Envejecimiento activo
La otra gran aplicación del Brain Computer Interface consiste en mejorar cómo envejece la mente. En este caso, el usuario requiere algo de entrenamiento para aprender a imaginar que está moviendo la mano izquierda o la derecha, pero sin desplazarla. Con ese ejercicio, puede hacer mover objetos en la pantalla solo con la mente.

Por ejemplo, en un típico videojuego el usuario mueve solo con la mente a izquierda y derecha al jugador para esquivar objetos como piedras o animales. Otro de los ejercicios consiste en mover prendas o comida, según sea el caso, hasta un armario o un frigorífico. Solo con imaginar que usa las manos lo consigue.

La realización de este entrenamiento cognitivo, según los investigadores, ha demostrado una mejora en las capacidades de las personas mayores en percepción visual, habla expresiva, memoria inmediata y dibujos temáticos.

Posible uso en centros de mayores

En el estudio de la herramienta antienvejecimiento han participado un total de 63 personas mayores de 60 años. El grupo experimental estuvo compuesto por 31 participantes (13 hombres y 18 mujeres de entre 63 y 81 años), mientras que el grupo de control, el que no realizó el experimento, estuvo formado por 32 personas (9 hombres y 23 mujeres, entre 61 y 80 años).
Los participantes del grupo experimental realizaron diez sesiones durante cinco semanas. A lo largo de cada sesión, realizaron diferentes tareas con las que fueron aprendiendo a modificar su actividad cerebral para mover un cursor en la pantalla del ordenador.
De esta forma, se plantearon tareas sencillas a las que los usuarios respondían llevando el cursor hacia la respuesta correcta. Se propusieron ejercicios de asociación de objetos, de esquivar obstáculos y de memoria. Además, la complejidad de las tareas fue aumentando en cada sesión. Una vez finalizado, se comprobó que este grupo mejoró en las puntuaciones de los test respecto a las pruebas previas a los voluntarios.
“Creo que esta herramienta de entrenamiento puede instalarse, por ejemplo, en centros de mayores”, apunta Roberto Hornero, de la Universidad de Valladolid.

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