Con sueldos un 7% más bajos el empleo subiría un 10%
Un trabajador de la fábrica de Fiat.
Un trabajador de la fábrica de Fiat.

La fórmula del BBVA para crear empleo ajustando salarios

La moderación salarial puede tener claros efectos expansivos y reducir los desequilibrios económicos. Esa es a la conclusión a la que han llegado Rafael Doménech, economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, y Javier Andrés, profesor de la Universidad de Valencia. El estudio de estos expertos analiza cual sería en la economía española el efecto de una reducción del salario real. Y la principal conclusión a la que han llegado es que con un recorte agregado de los sueldos de un 7% , el empleo subiría un 10,4% y el PIB avanzaría en un 8,3%. Con ello se recuperarían tres millones de puestos de trabajo. Y el tiempo en el que ocurriría esto variaría en función del ritmo al que avanzara el PIB. Por ejemplo, calculan que con un aumento anual de la actividad del 2,5% y un incremento de la productividad del 0,6%, se tardaría hasta 2026 en recuperar el nivel de empleo que había en España en 2007.

En cualquier caso, esta respuesta positiva del empleo, mayor que la reducción de los salarios, garantizaría que más miembros de cada familia estuvieran ocupados con lo que las rentas salariales disponibles “lejos de disminuir aumentarían aproximadamente un 3%”.

No obstante, la vía para aplicar esta fórmula de menos salarios para crear empleo no es lineal ni única. Así, el economista jefe del BBVA precisó que no todos los salarios deberían bajar lo mismo sino que cada empresa, a ser posible, debería ajustar las retribuciones de sus empleados a su productividad. Esto arrojaría distintos resultados en función del sector (más o menos productivo) y de la compañía, de forma que unos sueldos deberían bajar y otros podrían incluso subir. Aunque el resultado final agregado de la economía debería implicar el recorte del 7%.

Doménech hizo también hincapié en que otra forma alternativa o complementaria de conseguir este ajuste es efectuando una fuerte rebaja de entre el 22% y 38% en los salarios de entrada de los nuevos trabajadores procedentes del desempleo. “Lo normal es que los parados se encuentren con que a lo mejor el trabajo que tenían ya no está disponible, al menos con los mismos sueldos”, dijo Domenech. Si bien en este punto, advirtió que tal y como está configurada la negociación colectiva en la actualidad, los salarios de entrada de los convenios colectivos sectoriales dificultarían en muchos casos esta decisión.

Así, para los autores de este estudio el ajuste salarial para que la economía española vuelva a crear empleo es “necesaria, pero no suficiente”. Por ello apuntan otras formas que podrían aplicarse en un contexto de salarios más rígidos. Se trataría de conseguir ganancias de ocupación solo a través de aumentos de la productividad de los trabajadores. Según el cálculo de este estudio, utilizar exclusivamente esta vía haría que la economía tardara 8,4 años más de lo que se tardaría en recuperar el mismo empleo que bajando los salarios un 7%.

Una tercera vía que apuntan estos economistas consistiría volver a la creación de empleo reduciendo los márgenes de precios, con las reformas oportunas que aumenten la competencia, algo que también aumentaría la demanda de trabajo por parte de las empresas . Si bien, esta opción tendría, según estos expertos, “unos efectos mucho más lentos e inciertos a corto plazo”. Además, recuerdan que, sobre todo en estos momentos de crisis financiera, estos márgenes son en muchas ocasiones la única vía de autofinanciación para algunas empresas, lo que retardaría la creación de empleo.

Un círculo virtuoso

En definitiva, los economistas del BBVA creen que todo lo dicho debería configurarse en distintas estrategias que se complementen entre sí, “para generar un círculo virtuoso”. En resumen, estas estrategias por parte del Gobierno y los agentes económicos y sociales incluirían más flexibilidad salarial para ajustar los sueldos reales a la productividad y reasignar el nuevo empleo hacia sectores más productivos; reformas que aumenten el crecimiento de la productividad (inversión en capital humano, tecnología y atracción de inversión extranjera) y, finalmente aumentar la competencia para reducir márgenes de precios.

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