El ex presidente de la CEOE se desmarca de la gestión de sus compañías
Antonio Mata, consejero delegado de Aerolíneas Argentinas, y Gerardo Díaz Ferrán, ayer en la Audiencia Nacional.
Antonio Mata, consejero delegado de Aerolíneas Argentinas, y Gerardo Díaz Ferrán, ayer en la Audiencia Nacional.

Díaz Ferrán y sus dudas sobre pagar impuestos

Con las muñecas esposadas a la espalda, chaqueta azul, pulsera con la bandera de España, con buen aspecto físico apareció ayer Gerardo Díaz Ferrán en la vista por el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional por el caso Aerolíneas Argentinas. “¿Se encuentra en perfectas condiciones físicas?”, le preguntó el juez. “Bueno...” respondió el ex presidente de la CEOE, que ha tenido que celebrar su 70 cumpleaños en la cárcel de Soto del Real (Madrid).

Si en el caso Marsans –por el que Díaz Ferrán fue detenido el 3 de diciembre de 2012– el empresario ha responsabilizado de la toma de decisiones a su socio Gonzalo Pascual (fallecido el pasado año), en el caso Aerolíneas Argentinas Díaz Ferrán ha señalado al que fuera consejero delegado de la compañía aérea, Antonio Mata. Para ambos el fiscal pide una pena de dos años y cuatro meses de prisión y una multa de 99 millones de euros por presunto delito fiscal en la adquisición de Aerolíneas.

En lugar de negar con argumentos sólidos las acusaciones, como sí han tratado de hacer sus abogados –en el caso de Aerolíneas, por ejemplo, intentando negar que se trate de un delito fiscal–, el copropietario de Marsans ha optado en sus declaraciones por responsabilizar a otros de las decisiones ejecutivas tomadas en compañías en las que él, en último caso, era propietario.

“Pregunte al señor Mata”, respondió en más de una ocasión ayer Díaz Ferrán a preguntas del fiscal y de la abogada del Estado. “Sinceramente, aunque le tenga que responder siempre lo mismo era Antonio Mata quien llevaba la gestión”, declaró. “Antonio Mata se sabe bien esa película”, dijo.

El fiscal de la Audiencia Nacional Miguel Ángel Carballo sostiene que los acusados defraudaron 99 millones de euros por Impuesto de Sociedades, siendo responsables en la compra de Aerolíneas Argentinas al Estado español por parte de Air Comet, del grupo Marsans (en liquidación). El Estado español, a través de Sepi, aportó 300 millones de dólares para que Aerolíneas Argentinas saliera del concurso de acreedores en el que se encontraba y que se hicera cargo de la misma la española Air Comet. Según el fiscal y la abogacía del Estado la aerolínea de Marsans tendría que haber tributado 99 millones de euros por esta operación.

El pasado año, en marzo, Díaz Ferrán declaró en la Audiencia Nacional por un supuesto delito de malversación consistente en quedarse dinero de las reservas de viajes de clientes de Marsans acordadas poco antes de la entrada en concurso de la compañía. Entonces aseguró ante el juez que era Gonzalo Pascual quien gestionaba el negocio aéreo del grupo mientras que él estaba centrado en el negocio terrestre.

En el proceso concursal de Marsans, la responsabilidad de la quiebra de la centenaria compañía de viajes, hoy en liquidación, la tuvieron, según ha manifestado en varias ocasiones Díaz Ferrán, desde el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero hasta Emilio Botín, presidente de Santander, pasando también por la IATA, la agencia internacional de aerolíneas.

El pasado mes de junio el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco acusó a Gerardo Díaz Ferrán y al empresario Ángel de Cabo de esconder en el extranjero “millones de euros” procedentes del vaciamiento del Grupo Marsans para eludir el pago a sus acreedores.“Se está descubriendo que muchos de los activos por millones de euros escondidos por Díaz Ferrán y De Cabo se encuentran en el extrajero en un intento de producir su afloramiento como inversiones sin explicar su procedencia”, informó el magistrado en un auto.

Díaz Ferrán y Pascual traspasaron a mediados de 2010 Grupo Marsans al empresario Ángel de Cabo, prácticamente al mismo tiempo que la compañía entraba en concurso de acreedores. De acuerdo a la instrucción del caso Marsans, los tres habrían urdido una trama para vaciar de activos a la compañía y mantenerlos a resguardo de los acreedores (en Marsans existe un déficit patrimonial de 420 millones de euros).

Descargar en otros las decisiones ejecutivas tomadas en compañías de su propiedad no parece una estrategia que tenga mucho recorrido. ¿Se habría desmarcado públicamente Díaz Ferrán de la gestión de Marsans o Aerolíneas Argentinas otorgando el mérito a otros si hoy habláramos de dos historias de éxito empresarial?

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