Pensiones
Ahorrar no es solo cosa de bancos

Ahorrar no es solo cosa de bancos

Las aseguradoras gestionan un tercio del patrimonio de los planes, mientras aumentan los PPA y los PIAS

A medida que se ve más claro que las pensiones públicas dejarán de ser lo generosas que han venido siendo en las últimas décadas, aumenta la necesidad pensar en serio qué tipo de jubilación queremos disfrutar.

A la hora de tomar decisiones es clave saber todas las opciones que existen. La primera que le vendrá a la cabeza, probablemente, será la de comenzar a ahorrar a través de un plan de pensiones. Es un buen principio, pero debe conocer todas las opciones.

Para ello sería conveniente contar con un asesoramiento adecuado sobre los diferentes tipos de productos que existen en el mercado, muchos de ellos en la carpeta de ofertas de las aseguradoras. Estas, de hecho, gestionan un tercio del patrimonio total de los planes de pensiones, según cálculos de Inverco, y poco a poco se van haciendo más fuertes como vehículos de ahorro de cara al futuro.

En realidad, estas no son en absoluto un agente nuevo en el negocio, ya que tal y como recuerdan diversos expertos, el sector asegurador ha gestionado el ahorro a largo plazo para la jubilación a través de productos tradicionales como los seguros de vida y los planes de jubilación ya con mucha anterioridad a la llegada de los planes de pensiones.

Además, en los últimos años, según recuerda Juan José Velasco, director del Instituto Aviva de Ahorro y Pensiones, “se han implantado opciones de ahorro a largo plazo más modernas y adaptadas a las necesidades actuales, como han sido los seguros de vida universal life o los unit linked que permiten a los ahorradores/inversores una mayor flexibilidad en la definición de las aportaciones y prestaciones, así como una mayor posibilidad para seleccionar la opción de inversión más adecuada en cada momento en función de las preferencias de la persona que los contrate”.

A estos productos hay que añadir los quizás más conocidos PPA y PIAS. Los primeros, los planes de previsión asegurados, son sistemas de previsión social que se caracterizan por garantizar rentabilidad y utilizar técnicas actuariales. Tanto los planes de pensiones como los PPA tienen el mismo reclamo fiscal: la rebaja directa en la base imponible por lo aportado, con un ahorro fiscal que puede llegar al 56% para las rentas más elevadas.

La cifra

193.969 millones de euros es el ahorro que las aseguradoras gestionaban a finales del tercer trimestre de 2013, lo que representa un aumento interanual del 2,54%.

En cuanto a los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS), hay quienes no los consideran un productos típicamente de ahorro-previsión, pero lo cierto es que se prima fiscalmente que se mantenga la inversión a largo plazo ya que si se reembolsa el producto al cabo de más de 10 años y en forma de renta vitalicia, las ganancias logradas quedan libres de impuestos.

Los PIAS, además, ofrecen mayor liquidez que otros productos, ya que pueden cobrarse, con mejores o peores condiciones, cuando se desee sin tener que esperar al momento de la jubilación o uno de los supuestos excepcionales que contemplan los planes de pensiones.

Lotería, turrón y... ¿batería de cocina?

Se acerca el final de año y, como en otras ocasiones, bancos, cajas y aseguradoras nos intentan tentar para que ahorremos con ellos. La razón, poder aprovechar las ventajas fiscales que tienen los planes de pensiones y PPA en la próxima declaración de la renta.

Para captar a esos nuevos clientes nos volverán a ofrecer baterías de cocina de última generación, juegos de toallas del mejor rizo americano y, si nuestra capacidad económica es mayor, hasta televisores y todo tipo de cachivaches tecnológicos que nos entrarán por los ojos.

Todo para que suscribamos sus productos o, la opción más común, traslademos nuestro ahorro de una entidad a la suya ya que, como sabrán, una de las principales características de los planes de pensiones es que podemos cambiar de producto tantas veces como queramos sin necesidad de tributar por ello.

Es el momento de recordarles que miren más allá de los regalos y se fijen en comisiones y rentabilidad.

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