El foro bilateral de inversiones se retoma tras cuatro años de parón
Los presidentes de Brasil y España, Dilma Roussef y Mariano Rajoy, en una comparecencia en 2012.
Los presidentes de Brasil y España, Dilma Roussef y Mariano Rajoy, en una comparecencia en 2012.

Brasil reconquista a 50 empresas españolas

Es el mayor destino de la inversion española, con 65.000 millones de stock

Es uno de los mayores compradores de bienes, con una cuota del 1,6% del total

El progresivo deterioro de los grandes socios comerciales de España en Europa (Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Portugal) ha obligado a las empresas españolas a reorientar sus ventas fuera de la UE. Y un destino prioritario, por su capacidad de crecimiento (el PIBha avanzado a tasas del 3% en los últimos años) y su gran mercado (más de 180 millones de habitantes), ha sido Brasil, que entre enero y septiembre se ha convertido en uno de los principales compradores de bienes de España, con una cuota del 1,6% del total.

Pero, por encima de los intercambios comerciales, las relaciones entre España y Brasil han estado muy basadas en las inversiones de las grandes compañías españolas, como Telefónica, Santander o Mapfre, en la época de las privatizaciones y últimamente en las oportunidades surgidas en las infraestructuras por la celebración del mundial del fútbol en 2014 y de los Juegos Olímpicos en 2016. De hecho, un informe de la Cámara de Comercio de España en Brasil pronostica que el desembolso de las empresas podría llegar a los 20.000 millones en tres años.

Con este objetivo, más de 50 empresas inician hoy su participación en el foro de inversiones y cooperación empresarial que se celebra en São Paulo tras cuatro años de parón. Las compañías pertenecen a sectores designados como prioritarios en función de las oportunidades que existen actualmente en el mercado brasileño: arquitectura y construcción, energía, ingeniería e infraestructuras, maquinaria y servicios industriales, minería, cosmética e higiene, y tecnologías de la información y la comunicación. Otro factor que ha despertado el interés de las compañías españolas es la multitudinaria presencia de compañías nacionales en el mercado brasileño.

Se trata del primer destino mundial de inversión de las empresas españolas, con un stock de inversión acumulado superior a los 65.000 millones de euros. La presencia de grandes empresas españolas ha generado, según las autoridades locales, un importante efecto arrastre sobre las pymes, aumentando de forma notable el número de compañías que deciden instalarse en el país o entablar acuerdos de asociación con empresas brasileñas.

Además, fuentes del Ejecutivo brasileño aseguran que este efecto arrastre favorece el posicionamiento de los productos españoles y contribuye a formar una imagen de un país avanzado tecnológicamente con una cultura cercana. Según datos del Banco Mundial, Brasil es la sexta economía del mundo y representa la mitad del PIB latinoamericano, con previsiones de crecimiento del 2,4% y 3% en 2013 y 2014, respectivamente.

La estabilidad política y económica del país, aseguran, se asienta en las reformas macroeconómicas emprendidas en defensa de una economía de mercado y en el compromiso del Gobierno por la mejora de las infraestructuras básicas. Sin embargo, los organismos internacionales ya han alertado también sobre el riesgo de recalentamiento y de una desaceleración de la economía. En su último informe de perspectivas, el FMIprevé que el PIB de Brasil cerrará este año en un 2,5% y que en 2014 también avanzará un 2,5%. Mientras que la primera cifra es la misma que preveía seis meses antes, en el caso de 2014 se produjo una seria corrección de siete décimas a la baja.

Las señales de recalentamiento han vuelto a la economía brasileña, con un alza de sueldos muy importante en los últimos ejercicios y una burbuja inmobiliaria que algunos expertos ya han alertado sobre su posible estallido. De hecho, la institución presidida por Christine Lagarde reclamó en su última evaluación a la economía brasileña ajustar su política fiscal y reducir el actual ritmo de concesión de crédito, tanto público como privado, “ya que pueden llegar a comprometer las cuentas públicas”.

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