Tribuna

El “papel decisivo” del mercado en China

La tercera sesión plenaria del decimooctavo Congreso del Partido Comunista Chino del 9 al 12 de noviembre debiera haber abordado un proyecto marco de reforma de política económica, reduciendo el papel del gobierno, los monopolios de Estado y la inversión, con reformas a fondo respecto al sector financiero, fiscalidad, propiedad inmobiliaria, seguridad social y desregulación. El mercado esperaba un conjunto detallado de verdaderas reformas tendentes a reducir los persistentes desequilibrios, como los elevados niveles de deuda. Pero no ha cumplido con las expectativas.

Sin embargo la declaración tras el Congreso demuestra el compromiso de los nuevos dirigentes por establecer un sistema de gobierno moderno. Al parecer los nuevos líderes han llegado a un consenso para promover reformas impulsadas por el mercado. Se creará un grupo líder, encabezado por el presidente Xi Jinping, con responsabilidad respecto a la coordinación de la política de alto nivel y su implantación.

La declaración carece de detalles, pero esboza un amplio marco integral de reformas económicas, de gobierno y judiciales hasta el año 2020. El objetivo es redefinir el papel del gobierno en la economía, con el ambicioso objetivo de implantar un “sistema de gobierno moderno” y el fortalecimiento del estado de derecho. El mercado actualizará su papel y pasará de ser “básico” a “decisivo” para asignar recursos escasos. Sin embargo la propiedad pública continuará dominando la economía, pues la reforma de las empresas estatales parece no ser una prioridad.

Se menciona la reforma fiscal, así como la necesidad de mejorar el sistema de impuestos y un proceso presupuestario más transparente para abordar riesgos financieros en los gobiernos locales. También se puede esperar progreso en materia de desregulación y reforma administrativa destinados a reducir la intervención pública directa en el mercado y agilizar la administración. Asimismo se mencionan mejoras en el sistema de mercado financiero, que conduciría a tipos de interés y de cambio de divisas de mercado. La declaración también pone énfasis en la urbanización rural, con el fin de reducir las desigualdades y promover el desarrollo económico. Sin embargo no aborda cuestiones clave como impuestos a la propiedad, la política demográfica y el sistema Hukou -un registro de los hogares que identifica a una persona residente de una ciudad específica, considerado una barrera para impulsar mejoras adicionales en materia de urbanización y consumo interno-.

De todos modos, las reformas pueden tener un impacto limitado en el crecimiento a corto plazo, pues los conductores de la economía china seguirán siendo las exportaciones, la construcción y las inversiones. Estimamos que el crecimiento del PIB, que repuntó el tercer trimestre de 2013 hasta un ritmo interanual del 7,8%, ya ha alcanzado su máximo, con una recuperación económica que no parece saludable y puede exacerbar aún más los desequilibrios económicos, lo que va en contra de los objetivos a largo plazo de reequilibrio del crecimiento económico, desde inversión a servicios y mayor consumo, así como traslación de los beneficios del crecimiento económico al consumidor. Además, en un contexto de aceleración de la inflación, el gobierno puede tener que llevar a cabo ajustes de política monetaria, lo que empeoraría el apalancamiento y expandiría el déficit fiscal. De hecho, esperamos un crecimiento más moderado el cuarto trimestre, si bien alcanzando el objetivo de las autoridades de 7,5% para todo 2013 y más débil el primer semestre de 2014.

En cualquier caso la historia muestra que, cuando el crecimiento se debilita, la puesta en marcha efectiva de reformas tiene un impacto significativo en la economía.

 

Laurent Godin es estratega de Asia y Emergentes de Pictet WM

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