Aseguran que el tributo está agotado
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Los grandes despachos piden rebajar el tipo del impuesto de sociedades

Los expertos señalan que el gravamen del 30% es muy superior al 23,2% de la media europea

El elevado gravamen nominal contrasta con la baja tributación efectiva de las multinacionales

El impuesto sobre sociedades es el único de los grandes impuestos que no ha visto incrementado su tipo impositivo durante la actual crisis económica. En su lugar, el Ejecutivo ha optado por eliminar deducciones para elevar la tributación efectiva ante la urgencia de combatir el déficit público. Los expertos fiscales consideran que el tributo que grava los beneficios empresariales requiere una gran reforma que incluya una rebaja del tipo nominal. Así lo expresaron ayer en un debate organizado por la Fundación Impuestos y Competitividad, una organización formada por Baker & McKenzie, Cuatrecasas, Deloitte, EY, Garrigues, KPMG, PwC y Uría Menéndez.

César García Novoa, catedrático de Derecho Tributario de la Universidad de Santiago de Compostela, aseguró que el tipo nominal del 30% es muy superior a la media de la UE (23,2%) o de la OCDE(17,7%) y abogó por rebajarlo. Una postura compartida por la mayoría. Sin embargo, Juan López Rodríguez, representante de la Dirección General de Impuestos de la Comisión Europea, alertó que la media europea está influida por los bajos tipos en países de reducido tamaño o de Europa del Este. De hecho, Francia, Bélgica, Portugal e Italia mantienen un gravamen superior al español, que solo se sitúa dos décimas por encima del alemán. 

El Ejecutivo reconoce que la posibilidad de reducir el tipo nominal del 30% podría incluirse en la reforma fiscal que se aprobará en 2014 y que actualmente están elaborando un grupo de expertos. Aunque Hacienda advierte que su intención es continuar con la senda de eliminación de deducciones en el impuesto sobre sociedades con la declarada intención de elevar la tributación efectiva. Los beneficios fiscales permiten que una multinacional pueda tributar a tipos reales inferiores al que puede aplicar una pyme, cuyo gravamen nominal se sitúa en el 25%. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, llegó a decir en sede parlamentaria que algunas empresas del Ibex “tributaban al 0%”.
Para Federico Linares, socio director general de EYAbogados, es preciso repensar el modelo fiscal de las empresas y argumentó que la reforma no puede tener como prioridad el incremento del tipo efectivo del impuesto sobre sociedades. “Hay que ser más creativo”, señaló. En su opinión, más que incrementar la presión fiscal sobre las compañías, la reforma debe buscar fórmulas para que las empresas internacionalizadas paguen más impuestos en España frente al extranjero, una situación que actualmente no se produce.

¿Y cómo se incrementan los ingresos públicos?

Existe consenso en que uno de los principales problemas del sistema fiscal es su baja capacidad recaudatoria. España es uno de los países de la UE con menos ingresos públicos. La recaudación total asciende al 37,1% del PIB, un porcentaje que sitúa a España más cerca de un país de Europa del Este que de un Estado de la vieja Europa.

El problema está claro. No así la solución. La mayor parte de los expertos considera que resulta necesario rebajar los tipos impositivos con el objetivo de que la rebaja fiscal genere actividad. Esta también era la tesis que defendía el Partido Popular antes de ganar las elecciones. Sin embargo, una vez en Moncloa, el Ejecutivo de Mariano Rajoy optó por aprobar la mayor subida fiscal en democracia para corregir un déficit público que ascendía al 8,96% del PIB en 2011.

En un contexto de recesión, los aumentos impositivos no se han traducido en un incremento notable de los ingresos públicos. Para Miguel Cruz, socio de PwC, la subida del IVAha tenido unos resultados discretos en recaudación y ha elevado la economía sumergida.
El sistema fiscal español se caracteriza por mantener unos tipos impositivos muy elevados que contrastan con el bajo nivel de ingresos. Los expertos reunidos en el debate organizado por la Fundación Impuestos y Competitividad se mostraron partidarios de reducir los gravámenes impositivos. Más allá del impuesto sobre sociedades, España mantiene un tipo del 52% en el IRPF, uno de los porcentajes más elevados de la UE y que en algunas comunidades como Cataluña alcanza el 56%. La teoría reciente recomienda reducir la fiscalidad directa (IRPF y Sociedades) y elevar los impuestos indirectos (IVA) y patrimoniales.

Las recomendaciones de la UE


IRPF: La Comisión Europea aboga por suprimir la reducción fiscal en el impuesto sobre la renta por aportación a planes de pensiones privados. Tilda de regresivo este beneficio fiscal. 

Sociedades: Bruselas, de forma genérica, recomienda elevar las bases imponibles.

IVA: España debería aplicar el tipo general del IVA del 21% a un mayor número de productos que ahora tributan a tipos reducidos. El Ejecutivo rechaza, de momento, esa posibilidad.

Especiales: Según la Comisión Europea, España tiene margen para elevar los impuestos que gravan las gasolinas. 

Por otro lado, reclamó un sistema tributario que haga atractivo invertir en España a la par que se potencie la internacionalización. Los expertos fiscales aseguraron que, para atraer a empresas, resulta imprescindible la seguridad jurídica, es decir, tener la confianza de que la legislación no cambiará de un día para otro. En este sentido, España suspende. En los casi dos años de Gobierno, el Ejecutivo ha aprobado en torno a una veintena de modificaciones en el impuesto sobre sociedades y, algunas de ellas, de gran calado como la limitación de la deducción de los gastos financieros.

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