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Los bancos cojean hacia la recta final

Los bancos españoles han sufrido una larga crisis. Fueron lentos para hacer frente al estallido de una burbuja inmobiliaria, que culminó en un rescate bancario de 41.000 millones de euros a mediados de 2012. Ahora, se acercan unas pruebas de estrés para toda la zona euro, pero también tienen un arma secreta: 190.000 millones de euros en provisiones ya hechas contra préstamos de dudoso cobro y activos inmobiliarios.

En este sentido, las entidades españolas deberían estar entrando en la recta final. El FMI calcula que los bancos españoles podrían enfrentarse a 104.000 millones de euros de pérdidas si el 45% de los préstamos dudosos a empresas generan pérdidas. Pero estas pérdidas ya estarían cubiertas por las provisiones.

Sin embargo, Madrid no está del todo libre de problemas. Los 208 millones de euros en préstamos que las entidades españolas reestructuraron para evitar impagos requerirán nuevas provisiones. También podría pedirlas el próximo examen paneuropeo de calidad de los activos.

El próximo examen paneuropeo de calidad de los activos podría pedir nuevas provisiones

Pero parece que ninguno de ellos supondrá un golpe mortal. El BCE ha contratado a la consultora Oliver Wyman para llevar a cabo su nueva revisión. Su análisis para los bancos españoles, que abarcó el periodo 2012-2014, contempló un escenario adverso, que simulaba un porcentaje de contracción del PIB español de 4,1% en 2012, ocasionando un 47% de pérdidas en activos inmobiliarios y del 9% en otros préstamos bancarios. La economía se ha comportado mejor que este escenario, aunque la morosidad podría seguir creciendo en 2015.

Pero incluso si las tasas de morosidad reales llegan a las predichas en el caso adverso, los bancos solo tendrían que destinar finalmente otros 45.000 millones de euros a provisiones, según Exane BNP Paribas.

Esto pondría presión a los beneficios a los bancos domésticos para el próximo año, dejando a algunos cortos de capital. Pero Sabadell acudió recientemente al mercado de renta variable, y el Banco Popular emitió un instrumento híbrido.

El mayor peligro es un estancamiento a largo plazo de la economía española. Los bancos tienen 2,3 veces su capital invertido en bonos del estado, según estimaciones de Exane BNP Paribas. Cualquier cambio importante en la posición macro de España podría todavía socavar la ventaja de los bancos españoles.

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