Editorial

Del rescate bancario solo falta el crédito

El 15 de noviembre próximo el Eurogrupo dará por superada la situación crítica de la banca española que obligó a su rescate el 10 de junio de 2012. Tanto el comisario de Economía, Olli Rehn; como el presidente de Eurogrupo, Jerome Dijsselbloem; o el consejero del BCE, Jorg Asmussen; y por supuesto el ministro de Economía español, Luis de Guindos, aseguran que todo indica que España puede abandonar la situación de rescate bancario, puesto que ha atendido todas las recomendaciones comunitarias y del FMI, y ha saneado convenientemente sus entidades, ajustando las condiciones de su negocio a las exigencias de los financiadores del programa.

España ha hecho uso solo de 41.300 de los 100.000 millones que Europa puso a su disposición para capitalizar la banca dañada, y a partir de final de año todos los responsables dan por hecho que se mantendrán las condiciones exigidas a la banca intervenida, pero se cerrará la posibilidad de usar más dinero del tomado hasta ahora a préstamo, y la troika terminará sus rutinarias visitas para analizar los avances del sector. España, eso sí, devolverá puntualmente el crédito blando puesto a su disposición cuando en la primavera de 2012 los mercados se habían cerrado con tal hostilidad que era imposible captar recursos por algo menos del 4% del PIB.

Aunque las entidades están capitalizadas y los procesos de ajuste en marcha, no están plenamente concluidos. Debe cerrarse la venta de dos grandes cajas de ahorros en los próximos meses (Novacaixa Galicia y Catalunya Banc), solventar la absorción de las dos cajas castellanas por parte de Unicaja, y, cuando el mercado lo aconseje, devolver a manos privadas los activos y actividad bancaria de Bankia. Y debe hacerse de tal forma que se minimicen las pérdidas para los contribuyentes, que han sido quienes a la postre han soportado sobre sus espaldas la recapitalización, aunque el talón lo haya adelantado la Unión Europea.

Si España supera definitivamente el rescate bancario, y en paralelo parece que Irlanda abandonará también el programa de auxilio de todo el Estado, la Unión Europea habrá superado uno de los capítulos que más dudas suscitaban sobre las finanzas mundiales y sobre el futuro del euro: los rescates funcionan si se siguen a rajatabla las indiciaciones y tienen la mesura debida, y contribuyen a fortalecer el proyecto de la unión monetaria.

Pero ni Europa puede estar satisfecha hasta que cierre su proyecto de unión bancaria y someta a examen a toda la banca continental con criterios únicos e iguales para todos, ni España puede considerar un éxito, salvo puramente nominal, el rescate de la banca si más pronto que tarde no comienza a fluir el crédito a los agentes económicos, fundamentalmente las pymes y las familias, que tienen varados proyectos de inversión por falta de financiación.

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