Exigen un giro copernicano en política energética
Los presidentes y consejeros delegados de las diez grandes empresas europeas del sector energético: el consejero delegado (CEO) de Enel, Fulvio Conti; el CEO de E.ON, Johannes Teyssen; el CEO de Gas Natural, Rafael Villaseca Marco; el CEO de Vattenfall, Loseth Oystein; el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán; el CEO de Eni, Paolo Scaroni; el presidente de GDF Suez, Gerard Mestrallet; el representante de CEZ Group Pavel Cyrni, el CEO de Gasterra, Gertjan Lankhorst; y el CEO de RWE, Peter Terium.
Los presidentes y consejeros delegados de las diez grandes empresas europeas del sector energético: el consejero delegado (CEO) de Enel, Fulvio Conti; el CEO de E.ON, Johannes Teyssen; el CEO de Gas Natural, Rafael Villaseca Marco; el CEO de Vattenfall, Loseth Oystein; el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán; el CEO de Eni, Paolo Scaroni; el presidente de GDF Suez, Gerard Mestrallet; el representante de CEZ Group Pavel Cyrni, el CEO de Gasterra, Gertjan Lankhorst; y el CEO de RWE, Peter Terium. EFE

Las eléctricas alertan: puede haber un colapso como el de la banca

Los máximos ejecutivos de una decena de eléctricas europeas manifestaron el viernes en Bruselas su disgusto e inquietud por la situación de un sector que, según sus palabras, se encuentra al borde del desastre financiero y material. Las compañías culparon en gran parte a la Comisión Europea, a la que acusan de negligencia incoherencia en la regulación del sector.

La simbólica cumbre de las eléctricas europeas arrancó rindiendo homenaje a dos personalidades fallecidas el día anterior: Wilfried Martens, exprimer ministro belga, y Paul Desmarais, socio y amigo del multimillonario belga Albert Frére, importante accionista de GDF Suez, la empresa impulsora del encuentro.

Pero el recuerdo dejó paso enseguida a la indignación de unos ejecutivos que vertieron sobre las autoridades, en particular las europeas, toda suerte de críticas e improperios. Y que aprovecharon la ocasión para alertar del deterioro de un sector que, a su juicio, se encuentra al borde de un colapso similar al que sufrió el sector bancario. “Entonces dejó de fluir el crédito. En nuestro caso podría haber apagones con efectos también devastadores para la economía europea”, señalaron.

“Hace falta un regulador europeo”

“El sector energético europeo está balcanizado”, advirtió el viernes Gerard Mestrallet, consejero delegado de GDF/Suez. Para acabar con la fragmentación del mercado provocada por las normas nacionales, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, reclamó “el establecimiento de un regulador y supervisor europeo”. Ese organismo asumiría las competencias de los reguladores nacionales, una cesión a la que probablemente se resistirían algunos países, con Francia como probable obstáculo. Mestrallet, sin embargo, aseguró tras de la cumbre del sector en Bruselas, que su compañía apoya la idea. Y que podría contar con el respaldo del gobierno de François Hollande, que ha convertido la integración del mercado energético europeo en una de las prioridades que espera impulsar con Berlín.

“No es que estemos enfadados, es que estamos muy preocupados”, justificaba Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, la dureza de sus palabras y las de los representantes de Enel, Gas Natural /Fenosa, GDF Suez, Eon, Eni, RWE, Vatenfall, GasTerra y Cez Group.

El acto pretendía ser la puesta de largo de un grupo de presión recién nacido que agrupa, por ahora, a 10 compañías que suman 630.000 empleados y producen el 50% de la electricidad consumida en Europa. 

Muchas de ellas compiten entre sí en los mercados europeos e internacionales. Pero han decidido dejar a un lado temporalmente sus diferencias para reclamar a la Unión Europea un cambio de rumbo, exigencia que escenificaron el viernes ante un nutrido público en la sala Horta del palacio de Bellas Artes de Bruselas.

La plataforma reivindicó, entre otras cosas, el ajuste del mercado de emisiones de CO2, hundido por un exceso de oferta de títulos; la prioridad a las tecnologías de generación más competitivas en lugar de fomentar la instalación de nuevas capacidades; y la sustitución de los subsidios a la producción de renovables no maduras (solar) por ayudas al I+D. “La producción de renovables se hace a costa de expulsar otras tecnologías más baratas,” lamentó el consejero delegado de GasNatural/Fenosa. “Fundamentalmente, las plantas de ciclo combinado”.

El mensaje de las eléctricas resonó con inusitada claridad en una sala Horta que alberga en estos momentos una escultura de Anish Kapoor. “Estamos aplicando una receta que lleva al desastre”, señalaron en relación con una política energética europea que consideran triplemente fracasada. 

Primero, porque daña la competitividad, con una factura que en cuatro años ha subido de media un 17% para los hogares y un 21% para la industria. Segundo, porque no garantiza la seguridad del suministro, pues ha obligado a dejar en reposo cientos instalaciones con una capacidad de generación de 51 gigawativos, equivalente al consumo de Bélgica, Portugal y República checa. Y tercero, porque a su juicio tampoco sirve para la lucha contra el cambio climático, con un mercado de emisiones desplomado que favorece los sistemas de producción más emisores de CO2.

Las críticas soliviantaron a Philip Lowe, director general de Energía de la Comisión Europea, que pidió la palabra para contraatacar. Lowe echó en falta una crítica similar a las autoridades nacionales, encargadas de aplicar las directivas europeas. Y aseguro que las demandas de las eléctricas se lograrían mejor con una profundización de la política actual, que con un giro radical.

“No estamos aquí para señalar culpables, sino para señalar problemas”, terció Fulvio Conti, consejero delegado de Enel. Pero el italiano recordó que en la comisión Europea hasta cuatro comisarios (Energía, Competencia, Medio Ambiente y Cambio Climático) se ocupan del sector, produciendo una normativa no siempre coherente. “Si seguimos así”, advirtió Conti, “nos vamos por el desagüe”.

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