El plan de la filial en España del primer banco luso supone reducir un 36% plantilla y sucursales
Sede de Banco Caixa Geral
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CaixaGeral plantea un ERE para 286 empleados y cerrar 63 oficinas

Justo un año después de la firma de su último ERE, la filial en España del primer banco portugués, Caixa Geral de Depósitos, pone sobre la mesa un nuevo ajuste de más de un tercio de su plantilla y su red de oficinas. La reestructuración responde a las condiciones impuestas desde Bruselas por las ayudas públicas de 1.650 millones que recibió la entidad lusa.Los sindicatos rechazan la propuesta y piden a la dirección que busque fórmulas alternativas.

Banco CaixaGeral, filial española del banco portugués, Caixa Geral de Depósitos, planea un nuevo ERE para 286 trabajadores y el cierre de 63 oficinas. En ambos casos, la reducción sería de un 36% respecto a sus recursos actuales, pues la entidad cuenta con 797 trabajadores y 173 oficinas. Así se lo comunicó la dirección del banco a los representantes sindicales en una reunión celebrada ayer, justo un año después de la firma del ERE que el año pasado supuso la salida de 175 trabajadores, la mayoría, a través de prejubilaciones y bajas indemnizadas.

La entidad explicó a los sindicatos que las medidas de ajuste responden a imposiciones de la Unión Europea, pues Caixa Geral de Depósitos, matriz de la entidad, recibió una inyección de capital público del Estado portugués de 1.650 millones de euros, en el marco del rescate al país.

En julio, la Comisión Europea aprobó el plan de reestructuración del banco, junto a otras dos entidades lusas (BPI y BCP). A cambio, Bruselas impuso condiciones. Las entidades deberán “mejorar la rentabilidad de sus operaciones nacionales, en particular reduciendo la plantilla y el tamaño de su red de sucursales, reforzar sus modelos de explotación y garantizar la concesión continua de créditos a la economía portuguesa”, impuso la Comisión en un comunicado.

Filial del mayor banco portugués

Caixa Geral de Depósitos, banco público, es la primera entidad financiera de Portugal y opera en 23 países. Al igual que el resto de grandes bancos portugueses, a excepción deBancoEspirito Santo, recibió parte del dinero del rescate de 78.000 millones a Portugal. En concreto, de esa cantidad se destinaron 10.000 millones a la banca y Caixa Geral de Depósitos recibió una inyección pública de 1.650 millones de euros. En julio, la Comisión Europa dio el visto bueno al plan de reestructuración de esta y otras dos entidades portuguesas (BPI y BCP), y destacó que son viables, pero impuso como condición reducir su plantilla y el tamaño de su red de sucursales. Fuentes oficiales de la entidad aseguran  a este diario que el nuevo ajuste responde a estas exigencias procedentes de Bruselas.

La entidad matriz de Banco CaixaGeral perdió 181,6 millones de euros en el primer semestre del año, a los que suma los números rojos de cerca de 400 millones que registró en 2012.

La dirección de Banco CaixaGeral comunicó ayer a los representantes de los cuatro sindicatos con representación en la entidad (Comfia-CC.OO., Fes-UGT, la asociación de Cuadros de Banca, ACB; y la Confederación Intersindical Gallega, CIG), que la entidad seguirá apostando por su presencia en España, centrándose en el comercio minorista y en las Comunidades Autónomas estratégicas para su negocio. Aunque la entidad no comunicó en qué regiones mantendrá su actividad, son Galicia, Extremadura y Madrid las tres comunidades con más peso en su negocio. En la actualidad, el banco tiene sucursales en casi todo el país.

Los sindicatos rechazan este nuevo plan de reestructuración. Desde Comfia-CC.OO piden a la dirección de la entidad que busque fórmulas alternativas al despido de trabajadores y el cierre de oficinas. Por ejemplo, plantearán a la dirección que estudie la venta de parte de su red de sucursales a otras entidades que pudieran estar interesadas en ellas, para así reducir el impacto sobre el empleo.

Por su parte, Fes-UGT rechaza el plan, porque considera que presenta unas cifras desproporcionadas. Ambos sindicatos recuerdan que este nuevo ERE llega tan solo un año después del anterior, cuando, aseguran, se transmitió a los empleados estabilidad en sus puestos de trabajo y la idea de que el proceso de reestructuración necesario para salir adelante no tendría nuevas entregas.

La siguiente reunión entre la dirección de la entidad y los representantes de los trabajadores tras esta primera toma de contactos será el lunes de la próxima semana.

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