Editorial

La gota malaya inmobiliaria

Cuando entramos en el séptimo año de crisis inmobiliaria, tras el boom que llevó a muchos a decir que en España nunca bajaría el precio de la vivienda, la gran incógnita es hasta dónde caerán los precios. Esa incertidumbre pone de los nervios al sector –mientras esté vigente la rebaja el mercado no se empezará a recuperar, aseguran–, pero es también la constatación de lo perjudicial del ajuste lento. La expectativa es grande y las apuestas sobre cuándo tocará suelo el precio de las casas son múltiples. Por ahora, lo único cierto es que los precios han caído un 40% desde el principio de la crisis, en un parsimonioso proceso que, como si de una gota malaya se tratara, no ha hecho más que torturar al sector, que sigue anémico. Mientras, los analistas miran con lupa las señales inequívocas de recuperación del mercado inmobiliario de EE UU, donde el pinchazo de la burbuja se adelantó al español de la mano de las hipotecas basura. Salvando las distancias, esa mayor velocidad del ajuste estadounidense, unida a la doble recesión en la economía española, ha provocado el desfase horario entre ambos sectores. Pero si, como coinciden los expertos, los precios y las ventas de las casas siguen el mismo patrón a lo largo del ciclo económico, es probable que en España se avecine la estabilización. De hecho, la OCDE estima que los precios están ya solo el 5% por encima de su nivel de equilibrio.

 

 

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