Tribuna

Unas cuentas públicas 'de transición'

El viernes tuvo lugar la aprobación, por parte del Consejo de Ministros, del Proyecto de Ley de Presupuestos para 2014. Desde el punto de vista tributario, los presupuestos no aportan novedades, lo que significa, en estos tiempos, la ausencia de nuevas subidas impositivas. Por tanto, el Proyecto debe valorarse positivamente. En un momento en que nuestra economía se encuentra en fase de estabilización o, incluso, de ligera recuperación, no deben introducirse incrementos impositivos que estrangulen el crecimiento. No obstante, debe tenerse en cuenta que durante 2014 seguirán vigentes algunas de las medidas excepcionales que se aprobaron para 2013, como el gravamen complementario en IRPF o la limitación de las amortizaciones y la elevación de los pagos fraccionados para las grandes empresas en el Impuesto sobre Sociedades. En definitiva y en el próximo año, aún persisten medidas de la “vieja política tributaria” de este Gobierno, dirigida, casi exclusivamente, a la consolidación fiscal. Junto a ello, no puede olvidarse que el sábado se publicó en el BOE la Ley de Emprendedores, que sí contiene reformas fiscales dirigidas a incentivar el crecimiento económico y que serán de aplicación en 2014. En primer lugar, la introducción de un régimen de caja en IVA, medida ampliamente demandada por los autónomos y que mejorará la tesorería de las pymes españolas.

En segundo lugar, la creación de una deducción del 10%, por reinversión de beneficios, aplicable a las empresas de reducida dimensión. En la misma línea que la limitación de la deducibilidad de los intereses, pretende reducir el endeudamiento de nuestras empresas, facilitando su capitalización mediante fondos propios.

En tercer lugar, se articulan dos medidas dirigidas a favorecer a las empresas innovadoras. De un lado, la mejora de la deducción por I+D+i, que podrá aplicarse obviando el límite sobre la cuota a cambio de una reducción de un 20% de su importe. Esto es, se adelanta la posibilidad de usar el crédito fiscal a cambio de un descuento a favor de la Hacienda Pública.

De otro, también se ha mejorado nuestro régimen de patent box, esto es, de incentivos fiscales a las rentas derivadas de la cesión de patentes y otros activos inmateriales. El nuevo sistema prevé una bonificación del 60% y resulta ya comparable al que rige en el resto de países del entorno europeo. Finalmente, se introducen medidas para facilitar la creación de nuevas empresas, como la regulación de nuevos tipos reducidos o de beneficios fiscales para los inversores de proximidad, también denominados bussines angels.

En definitiva, el marco tributario en el que se encuadran los presupuestos puede calificarse como de transición, estando vigentes medidas de la vieja y la nueva política tributaria. Se siguen atendiendo las exigencias derivadas de la consolidación fiscal, pero, también, se introducen estímulos a la actividad económica. Esperemos que éstos vayan adoptando un papel preponderante en los próximos meses para apoyar la recuperación y la creación de empleo.

Javier Martín Fernández es Socio Director de F&J Martín Abogados. Profesor Titular de Derecho Financiero y Tributario de la UCM

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