Aseguradoras
El seguro se abre hueco en las pensiones

El seguro se abre hueco en las pensiones

Muchos escuchan la palabra y se echan a temblar. Dadas las reformas en marcha, hablar de pensiones en España hoy es sinónimo de incertidumbre. De hecho, el 72% de los españoles asegura que las futuras generaciones tendrán un retiro peor que los jubilados actuales y tan solo el 6% ve con optimismo el día de mañana, según el estudio de la aseguradora Aegon Preparación de la jubilación de los españoles, realizado a comienzos de año, cuando todavía no se contemplaba desvincular del IPC la revalorización de las pensiones. Pese a ello, no nos ponemos a ahorrar por nuestra cuenta como es habitual en Europa, donde el 37% del ahorro está en fondos de pensiones y seguros, mientras que los españoles únicamente invertimos ahí el 14% de nuestro dinero.

A nadie se le escapa que estos cambios, y la consiguiente rebaja en la cuantía de las prestaciones públicas, beneficiarán a la industria privada del ahorro previsión, un sector que pese a las dificultades económicas actuales no va mal. Sobre todo si hablamos de las aseguradoras.

Es cierto que las entidades gestoras de pensiones, cuyo objeto exclusivo es la administración de fondos de pensiones, siguen controlando el 65% del patrimonio; sin embargo, las entidades aseguradoras van haciéndose un hueco con cada vez más decisión. De hecho, al final del segundo trimestre del año, estas gestionaban un ahorro de sus clientes por un valor global de 193.041 millones de euros, lo que representa un crecimiento interanual del 3,37%. De la cifra total, 158.858 millones corresponden a productos de seguro de vida, actividad que experimenta un incremento interanual del 3,11%, y los 34.182 millones restantes son patrimonio de partícipes de planes de pensiones gestionados por entidades aseguradoras, que aumenta un 4,56% respecto a junio de 2012.

Y es que la actual crisis ha hecho que el ahorrador busque productos conservadores que garanticen la rentabilidad. Esta es la principal característica de los planes de previsión asegurados (PPA), que crecen un 22% al año. Estos seguros se lanzaron hace poco más de una década, y las gestoras de planes de pensiones han intentado compensarlos con productos también garantizados. En ambos casos, el partícipe puede acceder a ventajas fiscales con la contrapartida de que tiene su dinero ilíquido hasta el momento de la jubilación u otra contingencia excepcional, como desempleo de larga duración o enfermedad grave.

Planes individuales

En cuanto a los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS), el otro producto estrella de las aseguradoras, que crece un 26% en el último año, su principal atractivo es que se pueden cobrar sin tener que esperar al retiro y conllevarán beneficios fiscales siempre y cuando se cobren como renta vitalicia y se haya mantenido la inversión durante al menos 10 años.

“La competencia en este negocio no es entre gestoras y aseguradoras, ya que hay muchas aseguradoras que son también gestoras de planes de empleo y comercializan planes de pensiones”, recuerda Jesús Martínez Castellanos, director general de negocios de Mapfre España. Sí, pero lo cierto es que ambas vigilan sus movimientos con el rabillo del ojo. Según Álvaro Granado, consultor sénior de Towers Watson, “en su origen se trataba de distinta tipología de negocio: las aseguradoras aseguran riesgos, y las entidades gestoras gestionan fondos”. La introducción de las aseguradoras en el mundo de las pensiones y la profesionalización de las mismas en este ámbito, dice Granado, “está contribuyendo a que exista mucha competencia, lo que sin duda irá en beneficio de los ahorradores”.

“La crisis económica no ha favorecido un despegue definitivo, pues, pese a los esfuerzos que se llevan a cabo por las compañías, sin generación de riqueza no hay ahorro posible”, opina Rocío de Padura, socia de seguros de la consultora Deloitte. “Sin embargo, hay un fuerte convencimiento en el sector de que en la previsión empresarial hay mucho camino por recorrer y que en los años próximos se van a redoblar esfuerzos”, continúa.

Una visión parecida tiene Isabel Martín de Vidales, directora de productos de vida del grupo Liberty Seguros, en referencia a gestoras puras y aseguradoras. “Por suerte (o desgracia), el nivel de penetración de los productos de jubilación en España es muy pequeño. Además, cada producto está dirigido a un perfil de cliente diferente. Podemos decir, por tanto, que hay negocio para todos”, analiza. Entre las ventajas que ofrecen las aseguradoras está, según Martín de Vidales, la figura del mediador que conoce toda la oferta y que “algunas veces, sobre todo para el ahorro a largo plazo, debe ser, en cierto modo, el Pepito Grillo que le recuerde reservar una parte de su paga extra o sus ahorros pensando en su jubilación”.

Y es que, según las conclusiones del Estudio 2011 sobre actitudes y actuaciones en relación al ahorro en España, realizado por KPMG, “el 63% de la población ocupada está preocupada por los ingresos que percibirán en la jubilación; sin embargo, dos tercios de la población ocupada no tiene ahorros en planes de pensiones o seguros de jubilación, y cerca del 80% afirma que su empresa no tiene un plan de jubilación para los empleados”, recuerda Jaime Sol, socio responsable de la práctica de compensación y pensiones del área de people services de KPMG Abogados.

En cuanto a qué tipo de ahorro elegir, José Pons, responsable de productos de Citibank, explica que “los planes de pensiones, salvo aquellos que tienen una garantía externa, son productos que carecen de garantía en la rentabilidad y en el capital. A cambio, la rentabilidad esperada resulta superior; son, por tanto, recomendables para personas que sean más agresivas”. En cualquier caso, hay que recordar que los planes de pensiones y PPA son traspasables entre sí, sin tener que tributar por ello, una circunstancia que muchos partícipes desconocen.

Manuel Álvarez, director del Observatorio de Pensiones Caser, cree que “la incertidumbre sobre las cifras que se barajan de recortes de pensiones confunden a los clientes y no favorecen el trabajo de los asesores en previsión social”. No obstante, para Rocío de Padura, socia de seguros de Deloitte, la última reforma de agosto de 2011 “apenas ha empezado a notarse, ya que sus impactos más relevantes, elevación de la edad de jubilación a los 67 años y ampliación de los años de cotización para el cálculo de la prestación, se han introducido de manera paulatina mediante un periodo transitorio de adaptación”.

¿Y cuándo lo notará el sector? “Hay que esperar a que se empiece a enviar a los mayores de 50 años información sobre la cuantía de la pensión pública que recibirán cuando se jubilen, algo que debería hacerse ya en 2014. Tú ahora puedes sospechar que la tasa de sustitución será inferior a la actual, pero hasta que no lo veas sobre el papel no serás plenamente consciente”, asegura el director general de Inverco, Ángel Martínez-Aldama, quien recuerda que la obligatoriedad de informar también afecta a las entidades privadas, gestoras o aseguradoras, que en función de unos criterios, aún por acordar, también tendrán que mandar periódicamente datos a sus clientes.

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