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Ciudad inteligente, sí. ¿Pero qué modelo?

Ciudad inteligente, sí. ¿Pero qué modelo?

El paso previo a construir una ciudad inteligente es que sea sostenible

La tecnología puede ayudar a cada urbe en su estrategia de desarrollo

La irrupción de las nuevas tecnologías también se está haciendo patente en el modo de diseñar las políticas públicas. Los ayuntamientos tratan de recopilar la mayor cantidad posible de datos sobre las costumbres y necesidades de los ciudadanos para prestarles servicios de la manera más eficiente posible. La conectividad casi permanente de las personas y las redes sociales permiten que los consistorios puedan saber con exactitud y en tiempo real qué semáforo se ha estropeado, evitando tener que organizar rondas de mantenimiento. O en qué zonas hay más problemas para aparcar, dónde se ha producido un apagón de luz, etcétera.

La ciudad inteligente pretende hacer la vida de sus ciudadanos más fácil con el uso de iniciativas innovadoras. Y todo ello gestionando los presupuestos municipales, muy limitados en los últimos años, de forma eficiente.

Pero no basta con dotarse de tecnología: lo más importante es tener claro hacia dónde se quiere ir. "Somos la capital económica de Canarias, y eso es así por la existencia de un puerto que ha sido el faro y guía de nuestro crecimiento. Tenemos que incorporar todas las herramientas tecnológicas a nuestra disposición para lograr ser una referencia de todo lo que ocurra en la costa occidental de África. Debemos convertirnos en una plataforma logística y de servicios mirando hacia ese gran mercado tan próximo y con tanto potencial de crecimiento", sostiene Juan José Cardona, alcalde de Las Palmas. El edil lanza esta reflexión en un desayuno de redacción organizado por CincoDías en dicha localidad para debatir las posibilidades y retos de las ciudades inteligentes, así como el papel del sector privado en este terreno.

Cardona lo tiene claro: la capital de Gran Canaria debe enfocar su modelo de crecimiento a explotar su condición de ser la mayor ciudad europea de las proximidades al litoral africano. La atlanticidad le aporta a la urbe un elemento de diferenciación respecto a las demás. Coincide en este punto Gonzalo Piernavieja, director de I+D+i del Instituto Tecnológico de Canarias. "La costa africana no genera economía, pero lo hará en breve: entre el sur de Marruecos y Nigeria viven más de 300 millones de personas", apunta. "Ese debe ser uno de los ejes transversales en torno a los que desarrollar la ciudad inteligente. La energía, el transporte y los residuos conforman las patas verticales", describe este experto en energía solar.

"En mi opinión...

Juan José Cardona, alcalde de Las Palmas

"Debemos usar todas las herramientas para convertirnos en una referencia logística y de servicios para la costa occidental de África"

Juan José Flores, director territorial de Telefónica en Canarias

"Tenemos que ir hacia modelos más colaborativos. El pagoa escote de los servicios públicos ya no tiene sentido"

Pablo Casado, director general de Endesa en Canarias

"El cliente ya no se va a limitar a valorar los servicios que recibe, sino que va a ser parte fundamental en su gestión eficiente"

Juan Pablo Merino, director de marketing corporativo de FCC

"Hay que esforzarse en comu-nicar el coste de los servicios. El agua corriente o la basura se dan por hecho, pero no son gratuitos"

Patricia Fraile, gerente del Cluster Canarias Excelencia Tecnológica

"Se debería premiar la productividad ciudadana, como se hace con los trabajadores. Por ejemplo, con menos impuestos"

José Miguel Pintado, director del Puerto de Las Palmas

"El puerto es un eje dinamizador de la ciudad. Lleva años especializado en ‘bunkering’, en lo que solo nos supera Algeciras"

Gonzalo Piernavieja, director de I+D+i del Instituto Tecnológico de Canarias

"La costa africana no genera economía, pero lo hará en breve. Ese debe de ser uno de los ejes transversales de la ‘smart city"

José Pablo Suárez, director de política informática de la Universidad de Las Palmas

"El 79% de los españoles tiene un ‘smartphone’. Nosotros somos el mejor sensor para detectar qué funciona y qué hay que mejorar"

Gran parte de la culpa de las aspiraciones de la localidad de sacar provecho económico de la proximidad con África la tiene el puerto. "Ha sido uno de los motores del desarrollo de la ciudad", se encarga de destacar José Miguel Pintado, director del Puerto de Las Palmas. "Desde hace ya varios años estamos especializados en bunkering (repostaje de navíos desde buques cisterna). Somos el segundo puerto más importante de España después del de Algeciras. Suministramos cuatro veces más combustible que el puerto de Santa Cruz de Tenerife, y eso se debe a que ha habido una competencia privada muy fuerte", arguye Pintado. Los astilleros de reparación constituyen otra de las patas importantes del complejo, originalmente especializado en la pesca y que lleva en su actual ubicación casi un siglo

Pero antes de afrontar el reto de construir la llamada smart city es necesario asentar la sostenibilidad de la urbe. "Hay que poner el vértice en el ciudadano, que es quien va a disfrutar los servicios. Los llamados servicios básicos van primero: agua corriente, alcantarillado, recogida de basuras, gestión de residuos, etcétera", ilustra Juan Pablo Merino, director de marketing corporativo y marca de FCC. "Es necesario que la gente aprenda a valorar los servicios, y eso sucede cuando se percibe el valor añadido que aportan. La gente piensa que son gratuitos, pero desde que el agua se recoge de los pantanos hasta que llega a los grifos hay un trabajo enorme", explica.

Merino subraya la necesidad de que tanto la Administración como las empresas que prestan los servicios lleven a cabo una adecuada labor de comunicación. Y pone como evidencia de ello un estudio conducido por su compañía en 15 ciudades españolas. "Se preguntó a varias personas qué servicios debería tener su ciudad ideal. Salió el wifi, la banda ancha, la televisión por cable... pero todo el mundo se olvidó del agua potable o de las basuras. Son servicios que se dan por supuestos", resalta. La segunda parte de la encuesta preguntaba por el precio. "La gente sabe lo que paga al mes de móvil o internet, pero no tiene ni idea de cuánto le cuesta el agua o la recogida de basuras", señala.

Sensores sociales

Todas las iniciativas que se lleven a cabo deben tener al ciudadano como centro de la acción. "Creemos que todo va a centrarse en torno al cliente. Este ya no se va a limitar a valorar los servicios que recibe, sino que va a ser parte fundamental y protagonista en los servicios energéticos de las ciudades", opina Pablo Casado, director general de Endesa en Canarias. De acuerdo con este ejecutivo, el ciudadano debe además adoptar un papel muy activo en el proceso. "Tiene que evolucionar hasta el punto no ya de clasificar los residuos, sino de no generarlos. Debería exigir en las tiendas que no le provean de productos que haya que desechar. Desde el punto de vista energético es casi un imperativo", sostiene Casado.

La colaboración de la gente es una herramienta preciosísima para implementar políticas con criterio. José Pablo Suárez, director de política informática de la Universidad de Las Palmas, introduce aquí el concepto de sensor social. "Nosotros mismos somos sensores: si se pasa cerca de un vertedero que rebosa o de una instalación pública que no funciona, lo podemos comunicar al ayuntamiento. El 79% de los españoles tiene smartphone, hay que aprovecharse de la conectividad de la gente", reflexiona.

Juan José Flores, director territorial de Telefónica en Canarias, comparte esa opinión. "Debemos ir hacia modelos más colaborativos. No hace falta llenarlo todo de sensores, porque ya los tenemos. Lo que pasa es que hay que utilizarlos", apunta. Y añade: "sabemos que un millón de euros invertidos en las TIC generan 18 empleos estables, y que por cada euro dedicado a esta tecnología se aportan 2,6 al PIB".

Cardona ha comprobado de primera mano la utilidad de la colaboración ciudadana. El alcalde de Las Palmas explica que el consistorio tiene en marcha tres aplicaciones específicas que beben de este feedback. "Nuestro programa Avisa permite que cuando el ciudadano vea por la calle una farola que está mal, una señal estropeada, un bache o lo que sea, le saque una foto y la envíe al servicio municipal para que se le ponga remedio en unas 72 horas", explica. "Tenemos otro servicio diseñado para las personas con discapacidad que se encarga de indicarles los circuitos accesibles, sin barreras arquitectónicas, para que no se queden atrapados en algún lugar. También sirve para denunciar los puntos negros de la ciudad", describe el edil. "Contamos, asimismo, con un servicio para los clientes de zona verde o zona azul de aparcamiento que les avisa de dónde tienen sitio".

Innovación y corresponsabilidad

El desarrollo de estas soluciones debe ser lo más ágil posible. Cardona explica que su equipo acaba de detectar un nuevo reto: recién empezado el nuevo curso, se están congestionando los accesos por coche a la universidad. "Vamos a colaborar con estudiantes familiarizados con la tecnología necesaria para que desarrollen una aplicación que permita a los alumnos compartir la información entre ellos para que puedan ir juntos en coche", apunta.

Otra idea interesante: la participación de la población se puede estimular con un sistema de recompensas. La corresponsabilidad ciudadana podría emplearse en beneficio de todas las partes, opina Patricia Fraile, gerente del Cluster Canarias Excelencia Tecnológica, que agrupa a varias pequeñas y medianas empresas de ese sector. "Se debería premiar por la productividad de la colaboración ciudadana, igual que se hace en las empresas por el rendimiento del trabajo. Quienes reciclen mejor que paguen menos por basura", indica Fraile.

Esta experta advierte, sin embargo, de que hay que evitar quedarse en la superficie del asunto. "Las ciudades inteligentes son necesarias, pero existe el riesgo de caer en la trivialidad. Hay que buscar iniciativas que, además de facilitar la vida a los ciudadanos, supongan un ahorro de costes tanto para ellos como para las instituciones".

La utilidad de las herramientas que aportan las smart cities está fuera de toda duda. "Nos sirven para conocer la eficiencia de los servicios públicos, para ver cuánto cuestan y quién debe pagarlos... En definitiva, para que determinados ciudadanos no estén pagando indebidamente por servicios que nunca van a disfrutar", sentencia el alcalde Cardona.

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