Editorial

Es la hora de los accionistas

Microsoft anunció la pasada semana que subirá el dividendo un 22%. Es una medida que la acerca al primer puesto mundial en retribución a los accionistas, en franca disputa con la petrolera Exxon Mobil, que salvo altibajos de los mercados lidera el ranking mundial por capitalización y el pago de dividendos en el S&P500, seguida muy de cerca por la afamada Apple. Esta, hasta ahora todo un símbolo de la modernidad empresarial, anunció la pasada primavera su plan de elevar la retribución (un año después de reimplantar el dividendo tras casi dos décadas de suspensión siguiendo el dictado del fallecido Steve Jobs). Otro gigante, AT&T, está también en el grupo de cabeza, junto a General Electric, Chevron, Johnson & Johnson, Pfizer, Procter & Gamble y Wells Fargo. Este generoso listado de las diez más generosas con sus accionistas presenta dos cosas. Por un lado, que el sector energético, el tecnológico y el de distribución lideran el reparto de los beneficios a sus inversores. Pero también, como advierten los expertos, que son las compañías tecnológicas las que podrían estar devolviendo dinero a los accionistas porque no saben qué hacer con tantos fondos. O, lo que es lo mismo, que incomprensiblemente no encuentran marcos legislativos para desarrollar todo su potencial.

 

 

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