Adulterar el cálculo de los índices acarreará sanciones multimillonarias
El comisario europeo de Mercado Interior, Michel Barnier
El comisario europeo de Mercado Interior, Michel Barnier EFE

Bruselas aprueba una norma para impedir que los bancos manipulen el euríbor

La norma que ha aprobado hoy la Comisión Europea pretende evitar la manipulación de esos índices descubierta a partir de 2012 y que ha perjudicado, entre otros, a los millones de ciudadanos europeos que han suscrito un préstamo hipotecario con tipo de interés variable.

La propuesta de Michael Barnier, comisario europeo de Mercado Interior, intenta recuperar la confianza de inversores y consumidores en unos índices esenciales para el funcionamiento de los mercados, pero que a raíz de los escándalos destapados el ano pasado han quedado en entredicho. A ambos lados del Atlántico, algunas entidades financieras han reconocido que manipulaban los índices para que redundaran en su propio beneficio y han aceptado acuerdos millonarios para saldar su responsabilidad. El comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, mantiene abierta por su parte una investigación sobre los presuntos acuerdos entre varias entidades financieras para pactar las referencias de los tipos de interés que aplican en sus contratos.

Solo en un mercado como el de Italia, la manipulación del Euribor habría perjudicado a 2,5 millones de hogares con unas pérdidas estimadas de 3.000 millones de euros, según los cálculos de asociaciones de consumidores citados por la Comisión Europea para justificar su nueva propuesta normativa. Los datos del Banco Central Europeo apuntan a una escala aun mas descomunal de la presunta estafa descubierta en 2012: el 60% de los prestamos a empresas no financieras esta sujeto a tipos de interés variable, con un valor total aproximado de tres billones de euros; y en el caso de las hipotecas, el 40% de los hogares también lo tiene con tipo variable, normalmente vinculado al Euribor.

El proyecto de Reglamento comunitario convierte el cálculo de los índices en una actividad regulada y no autorregulada como hasta ahora. La supervisión correrá a cargo de las autoridades nacionales bajo la coordinación de la Autoridad europea de valores y mercados (AEVM). Los índices mas importantes (que afecten a un mercado de más de 500.000 millones de euros) se supervisaran de manera supranacional, con un colegio de reguladores bajo el control de la AEVM, que dispondrá de un voto vinculante para resolver posibles discrepancias entre los países.

El Reglamento exigirá a las entidades que participan en el cálculo de los índices una metodología transparente y fiable; unos sistemas de control interno verificables; y una política adecuada para resolver los posibles conflictos de interés de sus empleados, en particular, los de mayor responsabilidad.

La violación de algunas de esas normas podrá castigarse con multas de hasta el 10% de los ingresos anuales de banco, lo que puede lugar a sanciones de cientos de millones de euros. Para los ejecutivos o empleados de la entidad, la sanción puede ser de hasta medio millón de euros, según el nuevo Reglamento.

“La propuesta garantizara por primera vez que los proveedores de índices tienen que estar autorizados y supervisados”, ha señalado el comisario Barnier. “La situación actual no puede continuar”, ha añadido, “porque los escándalos han minado la confianza del mercado”.

El proyecto tendrá que ser aprobado por el Parlamento Europeo y el consejo de Ministros de la UE. El departamento de Barnier confía en que la tramitación concluya en esta legislatura (que termina en mayo de 2014) para que pueda en vigor en 2015. Se trata, sin embargo, de una norma previsiblemente polémica, por lo que no cabe descartar que algunos países intenten retrasar su aplicación o diluir su contenido.

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